domingo, agosto 13, 2006

!Al fin, mi blog!


Cada vez que he visto que algún colega – escritor, periodista o desconocido lector –tiene un blog, su blog, he pensado ¿por qué no? Yo también quiero uno. Y el debate interno sobre cuándo, dónde y cómo tener mi blog me ha demorado más de lo imaginado. El blog es una manera de hacer periodismo sin ser plantilla de un periódico, redactora de un noticiero o colaboradora de una publicación. Es lo mejor que se ha inventado para acabar con la verticalidad de los mensajes y fomentar, entre los habituales a las redes, el gusto por investigar lo que hay detrás, oculto, protegido por los intereses variopintos que promueven un periódico, una empresa noticiosa o una institución cultural. Puede ser egocéntrico y desmesurado, molesto o halagador, narcisista o lacónico. Leo blogs llenos de vida íntima y anécdotas particulares, también, como es lógico, muchísimos otros dedicados a la vida cubana. Norberto Fuentes alberga el suyo en El Mundo, de Madrid y Alejandro Armengol, en El Nuevo Herald, de Miami. También Ciro Bianchi Ross firma uno en Juventud Rebelde, de La Habana. Y así con el tiempo iré comentando mis lecturas y hallazgos en la materia.
En las bitácoras florece como la verdolaga el género que más me ha interesado siempre, la crónica, el reino de la subjetividad, aunque lo primero que te enseñan en la escuela de periodismo es a ocultarte, protegerte detrás del telón y evitar que la emoción y los sentimientos se transparenten en la escritura.
Crónicas teatrales cubanas se llama una selección de mis críticas porque es lo único que he sido – y soy—la acompañante puntual de un espectáculo efímero que no se repite nunca más.
¿Pero será éste el momento oportuno para iniciar mi bitácora? Con esa pregunta en la cabeza, hoy 13 de agosto del 2006, se inicia Lanzar la flecha bien lejos porque si Arianna Huffington tiene su super leído Huffington Post ¿por qué no yo? Lanzar la flecha, la frase de Lezama Lima en mi mejor entrevista, cuando lo interrogué sobre sus años universitarios y la manifestación del treinta de septiembre de 1930 que evoca en Paradiso.
Lezama sentado en un sillón muy cerca de la calle. Trocadero 162. No creo que hubo un período más gris que esos años grises y sin embargo, en el tercer acto de su vida, estaba atento a todas las sorpresas y dispuesto para responder a una aprendiz. Hace más de treinticinco años y me parece que el escritor mueve sus manos como un director de orquesta su batuta para indicarme los signos de puntuación. Es un buen título porque, después de todo, no sabemos quién va a dar en el blanco y lo único posible es lanzar la flecha, bien lejos.

3 comentarios:

mucha dijo...

Comparto tus ideas sobre los blogs. Yo comencé el mío de casualidad hace cuatro meses.Siempre fui profesora y maestra dedicada por completo a la educación, aunque siempre escribí poemas...Pero te cuento esto del blog a veces puede convertirse en adicción...yo casi lo estoy...necesito escribir, estoy haciendo un libro, pomer mi pensar mi sentir en lo que veo, y volveré a tu blog porque me gusta.
mucha ...la argentina

recomenzar dijo...

Mi blog

Natacha Güell dijo...

Rosa Ileana, muy buena idea tu blog, que nos permite acompanar tu trabajo y compartir nostalgias.