lunes, septiembre 18, 2006

Esperancita Barnet: paseo por la vida



Barnet es una calle de La Habana y un apellido de artistas. Y Esperancita Barnet es evocar el nombre de un perfume, si se dedicaran fragancias a las mujeres hermosas que han vivido a plenitud y envejecido con igual gracia. La vi muchas veces a la salida del Gran Teatro del brazo de uno de sus hijos, el cineasta Enrique Pineda Barnet. Ahora tengo –para recordarla– una de sus predilecciones, la buena cocina, y un libro inédito que escribió para amigos y familiares que le pedían las recetas pero luego hacían lo que les daba la gana. Espero se conozca pronto. Así sus consejos culinarios nos podrán acompañar al lado del fogón, el vaso de vino o el paseo por el Vedado. Su fotografía aparece, envuelta en pátina, en la película La bella del Alhambra. No tengo que decir cuánto agradezco a Enrique su gentileza en dejarme compartir esta sorpresa. Esperancita conquistará muchos nuevos admiradores.
A continuación, fragmentos de la presentación de Esperancita en el libro y su receta de frijoles negros.

A sus padres los presentó José Martí
La trajo al mundo su padre Octavio Barnet
La protegió de tempranas envidias su madre Angélica González
Le regalaba lazos Rubén Martínez Villena
La llevaba a los bailes de Pulgarcito Cundo Bermúdez
La admiraban Raimundo Lazo y José Zacarías Tallet
La enamoraban los millonarios del Country Club
Se divorció en 1935 siendo vanguardia de esta ley aprobada en 1925
Le ponían un banquito para que alcanzara a las clases en la Escuela del Hogar
La honraron los políticos más prestigiosos de La Habana de los años 40 y 50
Tuvo dos matrimonios
Cuatro hijos
Ocho nietos
Once biznietos
cientos de admiradores –y memorables buenas amigas-
llegó hasta bailar una Lambada
bebió dos whiskys cada noche hasta dos meses antes de partir
tuvo novios de la mañana, y novios del atardecer, que le obsequiaron flores, bombones y perfumes hasta los 91 años.
Cocinaba como una reina.
Anfitriona por excelencia
Detestó la política y se burló de ella
Fue ante todo una dama
Y vanguardia, moderna, abierta, sin prejuicios
Confidente ideal,
Nunca conoció el rencor
Ni la queja
No quiso morir
Por eso no lo hizo.
El 12 de julio del 2004, sólo salió de viaje.


NEGROS QUE FASCINAN

INGREDIENTES:
2 lbs. de frijoles negros
4 pimientos verdes grandes
4 pimientos rojos,
1 cebolla grande
6 dientes de ajo
6 ajíes criollos
8 ajíes cachucha
Todos los tipos de ajíes, pimientos y chiles que aparezcan.
2 tomates de ensalada
1 botella de aceite de oliva
1 botella de vino tinto
Cocoa o chocolate amargo rayado
Mole mexicano
2 cucharadas de cocina de azúcar
Sal, orégano en polvo, orégano de la tierra en hoja
2 hojitas de cilantro
1 ramita de cilantrillo
Comino molido
Pimienta negra molida

Ablandar los frijoles en agua con un pimiento y mitad de una cebolla y una cucharada o dos, de aceite, hasta gastar el agua. La sal, a su gusto. En la medida que se ablandan, irlos aplastando con la cuchara de cocina contra la pared interior de la olla (no molerlos ni hacerlos puré, solamente aplastarlos para que se abran).
Añadir los ajíes y chiles, molidos.La cebolla bien picadita.Los pimientos abiertos, enteros. Los tomates de ensalada bien picaditos.Y un pequeño sofrito con aceite, con las especies, el ajo y las yerbitas bien muescadas. Revolver. Añadir la cocoa rayada y el mole (previamente disuelto en una taza de caldo) la pimienta molida, añadir las 2 cucharadas de azúcar, disolviendo.
Revolver nuevamente, a candela bajita. Añadir la botella de vino tinto. (Puede ser más).Revolver. Siempre aplastándolos contra la olla. Revolver para ir haciendo una pasta, a candela bajita, concluyendo el ablandarlos, hasta que se gaste el líquido. Es el momento de añadirle todo el refuerzo, a su gusto, de los mismos productos. Echarle el aceite restante, poco a poco.Una vez pastosos, ponerlos en refrigeración, a dormir una noche.
Servirlos, fríos, espolvoreados con queso parmesano y cebolla blanca bien picadita. También pueden servirse calientes y más o menos espesos.
Se convoyan con arroz blanco, o puré de papas. O se untan en panecillos, galleticas, o se hacen tacos con tortillas o arepas. Su picante es a gusto. Pueden adornarse en la fuente con: queso parmesano rayado, pimientos morrones y aceitunas rellenas.

Habana, Cuba, 1997. Esperancita Barnet ©

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