miércoles, septiembre 27, 2006

Las bacantes de Charles Mee



Charles Mee tiene un significativo conjunto de obras a disposición de actores y directores. A partir de su postulado de que la obra «original» no existe – y bastan Shakespeare y Brecht para probarlo—su escritura, construida con préstamos y traslaciones, saquea los textos ajenos, añade, agrede, reescribe sobre las tradiciones, en un proceso de incorporaciones y suplantaciones, a veces arbitrarias pero siempre fascinantes.

El City Garage, de Santa Mónica, dedica esta temporada una trilogía al autor. Comenzó con Agamenón, continúa con Bacantes (The Bacchae 2.1) y concluirá en diciembre con Ifigenia, conjuntamente con un seminario dedicado a su obra. (Mee and Contemporary America). En la versión dirigida por Frederíque Michel – tampoco con exactitud “fiel” al texto-- la fábula se centra en Penteo, quien gobierna Tebas de manera unipersonal y omnímoda y que, vestido de Armani, secundado por sus ayudantes y seguido por Tiresias y Cadmo, liberales que disfrutan del sol en la playa, encuentra única oposición en las mujeres, refugiadas en las montañas con Dioniso. Allí disfrutan de los ritos báquicos y viven y ejercen en libertad su matriarcado reconciliadas con su cuerpo y con la naturaleza. Hasta aquí podría pensarse en una versión actualizada del mito. Mee anota que deben ser “mujeres del tercer mundo”, pero a pesar de ser el elemento central de la trama y las antagonistas de Penteo, son el elemento más pobre del montaje. La puesta en escena enfatiza su condición de «extranjeras» a partir de un reparto inter-étnico. Desnudas a partir de la cintura, Las Bacantes debieron ser ese elemento extraño y ajeno, personificación de la temida otredad que Penteo intenta trasvasar. Engañado por Dioniso, Penteo se disfraza de mujer y espía a las bacantes. En la confusión de la orgía, su madre lo asesina y al caer al suelo, profiere no un grito mudo, sino un aterrador clamor. Con un bello diseño de Charles A. Duncombe que aprovecha las posibilidades de un espacio reducido y una pequeña orquesta en vivo, Michel emplea música africana y renacentista y hace a los actores en varias oportunidades, decir los textos en su idioma materno. Japonés, alemán, melodías africanas y parlamentos en español contribuyen a una puesta intercultural en la que sonoridades y acentos extraños, favorecen la polifónica textura.




Dice AGAVE

This is a bottomless universe,
a great abyss beneath our feet,
we don't understand it.

Quizás la obra más moderna y al mismo tiempo más arcaica de Eurípides sirva para indagar en un mundo cada vez más desconocido y todavía aterrador.

KADMOS
Surely, all this is a dream--only a dream.

¿Un sueño, podrá ser sólo un sueño?

Las obras del autor en
http://charlesmee.org

Las fotografías son de Paul M. Rubenstein. En la primera foto Justin Davanzo y Juni Buchér, en la segunda Troy Dunn, Joel Núñez y David E. Frank.

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