miércoles, octubre 04, 2006

Felipe: los cines y el cine


Felipe ama el cine y los cines. Cientos de negativos han pasado por sus manos y les ha quitado el polvo, las estrías, los rasguños y los ha regresado a la lata y eventualmente a la sala oscura o al video. Cualquiera pensaría que es un trabajo que requiere equipos muy sofisticados, pero no, es paciente y laborioso y necesita un palillo con la punta de algodón y una solución química, que como una receta de cocina, es un secreto de su invención. Es uno más dentro del equipo de trabajo de YCM, laboratorio de Burbank, que tiene otra planta en Nevada.

La apasionante historia de cómo resucitan películas maltratadas por el tiempo o cómo regresan las cintas que alguien cortó, mutiló o censuró es mil veces más interesante muchas veces que la propia película y hoy, en dvd, se entera uno de lo que hay detrás o escondido o suprimido. Debe ser emocionante limpiar un negativo de Orson Welles o escalofriante el recorrido por encontrar un grano fino o los esfuerzos por hallar en alguna parte del mundo, los restos de alguna película sumergida.El restaurador no sentimentaliza su tarea sino que como el cirujano, limpia, hurga y repara. Sin embargo, me da por pensar que las películas en las que Felipe ha trabajado están entre las más bellas, como Rebecca, de Hitchcock o Caught, de Max Ophuls.



En el 98, cuando Felipe fue a La Habana después de cuarenta años, fue conmigo a la Cinemateca pensando que algo podía hacer por la restauración de su valiosa bóveda, en misterioso estado de conservación. Pero los dos tuvimos la impresión de que no hacía falta, a ninguna película cubana se la comió el vinagre y los técnicos sabían muy bien qué hacer con las películas marchitas o mugrientas.
Y entonces Felipe retrató los cines, los de su adolescencia, los que recordaba con su dirección exacta y a los que viajó con los ojos cerrados,en guagua, desde Santa Mónica al reparto Capdevila.



Todos los que quieren los cines deben acercarse a "La pasión por las salas de cine en Cuba" de Oscar Ruiz de la Tejera.

1 comentario:

Anonymous dijo...

Es (era?) el Astral, no el Arenal