domingo, octubre 08, 2006

La ciudad, los escritores y la feria del Zócalo




Cerca de mi casa en Santa Mónica, vivieron siete años Helen Weigel y Bertolt Brecht, exiliados del nazismo. La casa no existe, pero caminar por la acera siempre me sobrecoge. Aquí pasaron días terribles, Brecht no se acostumbraba a la comida, no le gustaba el pan ni el ambiente de Hollywood. Después de una breve estancia en Argyle Avenue 1954 y otra en el 817 de la calle 25, se radicaron en el 1063 de la calle 26, a escasos metros del 1339 donde vivo. En la entrada de su diario correspondiente a agosto 12 (1942), Brecht describe la casa como una de las más viejas, con un piso superior y cuatro cuartos.
Sin embargo, tenía siete metros de espacio para trabajar, cuatro mesas, viejos árboles en el jardín y pagaba sesenta dólares de alquiler. En el libro de James K. Lyon, Bertolt Brecht in America está una documentada historia de la vida de la pareja en los Estados Unidos.

Ayer pasé por la acera y me imaginé la ciudad hace sesenticinco años y también, especulé si en esa época alguien hubiese osado invitar a Brecht a participar en nombre de Berlín en alguna feria del libro.

Los escritores cuando hacemos nuestras maletas y nos vamos a otra parte, al menos por ahora, viajamos como el caracol, con la casa a cuestas, y con el mapa de la ciudad que vive en nosotros. Una ciudad de palabras y escritura.
La ciudad que dejamos no nos reclama ni nos echa de menos siquiera y lo más triste, nuestros antiguos compañeros de tertulias o de afanes o de gremios no nos extrañan, al contrario, con rapidez algunos encuentran alguna forma de agraviar. Y los que nos extrañan y nos quisieran a su lado, que son los más, tienen que callarse y es comprensible. Al menos yo los extraño a ellos ( no a todos, como es natural) a algunos los respeto, a muchos los admiro y de otros, mejor no hablar.

En la feria del Zócalo se dan cita La Habana y Los Angeles con muchos libros, escritores y homenajes, entre ellos, uno a Elena Poniatowska que sigue entre mis favoritas. En lugar de pensar que es «basura» lo que se reúne en El Zócalo, debíamos mirar con admiración cómo se juntan mexicanos de una y otra parte del Río Grande y mirar hacia esa feria como un espejo a imitar pensando que algún día asistan junto a los norteamericanos y los chicanos, los escritores rusos de Glendale, los villaclareños de Alhambra, los argentinos de Miami Beach y los cubanos de todas las ciudades del planeta como debía ocurrir en todas las ferias literarias.

Los Brecht regresaron a Alemania después de la guerra. Entonces el pobre B.B. le escribió un poema al actor P.L en el exilio: Le decía que lo necesitaban pobre o rico, saludable o enfermo. Era eso sólo lo que podían ofrecerle. « Olvídate de todo y ven.» Entonces, la Alemania que llevó a Peter Lorre y a Brecht al exilio ya no existía aunque las ciudades de Augsburgo y Ruzombeok viajaron con ellos.


La imagen de Santa Mónica pertenece al Archivo de su biblioteca pública.

2 comentarios:

Orlando dijo...

Un pequeño detalle del articulo: A la Feria del Libro de la Ciudad de México no están invitados los escritores cubanos exiliados, ni los que son disidentes o están presos.

Rosa Ileana Boudet dijo...

Desde luego que no y es lamentable porque en México viven muchísimos escritores y escritoras muy valiosos. De hecho también yo me sentiría muy honrada en asistir como me pasó en Miami hace dos años. Sin embargo, a mi juicio Orlando, no ganamos la batalla descalificándonos los unos a los otros, sembrando más odios y enemistades que después de todo ninguna obra literaria es «basura» y lo que quise recordar es que le ha pasado a muchos otros antes que a nosotros. Y seguirá pasando mientras los escritores sean invitados por su pertenencia a sectas, partidos, ciudades, gremios y no por su única condición. Gracias por tu comentario.