lunes, octubre 02, 2006

Teatro rústico y sagrado


Los espectadores desafiaron la llovizna y acompañaron la última función de la temporada de verano del Theatricum Botanicum, teatro y parque al aire libre, situado en las montañas de Topanga. Era la función de la tarde de You Never Can Tell, una obra escasamente representada en español, de las comedias «agradables» de George Bernard Shaw, escrita en 1899, después de Cándida y La profesión de la señora Warrren. El Theatricum, fundado por William Geer en 1951, sirvió de refugio a actores como él que estuvieron en la "lista negra" de Hollywood. Integrante del mítico Group Theatre, formó parte del elenco del musical The Craddle Will Rock, el proyecto censurado de Orson Welles para el Federal Project, y se negó a testificar ante el comité de actividades anti-norteamericanas. Entonces, la propiedad de Topanga comprada por Geer y su esposa, la actriz Heta Ware, se convirtió en un teatro abierto para actores y músicos. Allí los Geer vendieron frutas, hierbas y vegetales para vivir y representaron a Shakespeare gratis. No había una gradería, el público se sentaba sobre viejas vigas de ferrocarril. En el 73, después de protagonizar una serie de televisión muy exitosa, reunió a su familia de actores y actrices y creó el teatro que todavía funciona. Theatricum…. realiza programas educacionales para niños y jóvenes, conciertos y mantiene un repertorio de obras clásicas y nuevas producciones.


No hay que decir que el «espacio» con sus jardines descuidados y silvestres tiene una carga simbólica que se transfiere al espectáculo. El paraje es remoto y combina lo artesanal con el profesionalismo y oficio necesarios para un teatro de repertorio. Ellen Geer lo dirige desde 1978 al tiempo que enseña actuación e imparte clases magistrales. La peculiaridad de su desempeño en You Never can Tell, dirigida por Heidi Helen Davis, es sobresalir sin opacar una labor sobria del conjunto. La comedia de Shaw, como es natural, se burla del matrimonio, y las costumbres sociales. Mrs. Clandon, escritora feminista, regresa con sus tres hijos de Madeira después de dieciocho años en los que no han conocido a su padre. Los jóvenes se inquietan por saber quién es al tiempo que un dentista enamora a Gloria, educada en las teorías feministas de su liberal progenitora.

La otra hija Dolly(Jamie Snow) simpática, inoportuna, preguntona, fue la delicia de la tarde. Ceremonias de té, juegos de palabras, aforismos, cortejos y una mirada escéptica hacia el matrimonio y la sociedad victoriana reúne a abogados y sirvientes por azar con el padre -terrateniente-- y la familia disfruta de una reconciliación «negociada». El malhumorado Mr. Crampton, al final, acepta a su descendencia como ellos a él y los equívocos se desenredan no por la intervención divina sino por consejos legales y en un baile de máscaras.
Y por supuesto es el sirviente quien recuerda que "you never can tell".
En el jardín están plantadas más de mil hierbas, todas las mencionadas por Shakespeare.
Una maravilla de teatro rústico y sagrado.
Las fotos son de Felipe Herba.

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