sábado, noviembre 18, 2006

¿ Me lo contó García Rangel?

Me lo contó Juan Primito, de Daniel García Rangel, como su título indica, narra los sucesos que el popular personaje de la telenovela Doña Bárbara supuestamente le contó al narrador. Y si bien es cierto que muchos recordamos a Juan Primito, el recadero flaquísimo de Raquel Revuelta en la pantalla, para casi todos será una sorpresa encontrar al actor-escritor. Juan Primito le dio inmensa popularidad a Daniel en los setenta y le abrió las puertas de Teatro Estudio. A nuestra primera actriz le quedó lo de «doña» y a Daniel, la marca de Juan Primito. Una marca que transforma en don al contar la saga de tres personajes desde 1968 hasta una hipotética Cuba situada en 2030.

Como casi todas las primeras novelas, es una novela de iniciación. Vicente Valdés, aspirante a músico, llega de Matanzas a la capital para abrirse paso en los albores de los setenta e iniciar su carrera de trovador. Tiene dos metas: hacer una carrera musical y lograr que las mujeres no se asusten con el tamaño de su miembro viril. La Habana lo deslumbra y lo encanta, pero ni Vicente Valdés ni Juan Primito tendrán demasiada conciencia de la vorágine en la que están inmersos. Estamos en 1968 « el año terrible en que se nacionalizaron los carros de fritas en La Habana y en el que los pelos largos se convirtieron en una amenaza para la construcción del socialismo en Cuba. » Y el joven rubio, poético y virgen se encuentra con Marta, a la salida de un recital de Elena Burke. Ella registra en un diario sus conquistas amorosas y se acompaña de un mulato que llama su «primo». Los dos lo inician en un cuarto de la calle Galiano.

Con la misma naturalidad con la que Valerio habla con su «miembro» o su paquete o su bulto, -su portentosa y voluminosa virilidad— peregrina para conseguir trabajo, se evalúa como artista, recorre con músicos ilustres plazas de provincia y prueba el manjar de las «croquetas al plato». Su recorrido no es amplio, pero sí usando una palabra a tono con la era del burocratismo, representativo. Lo encontraremos en el «el callejón de Huaylas», punto escogido por los artistas e intelectuales para conversar entre tragos de cerveza y ron en las aguas turbias de los carnavales del setenta. La narración está llena de detalles vividos y reales, como se pudiesen contar en una «descarga», desde el libro de cuentos Urinarios de pasión, que escribe Marta, hasta los poemas de los baños públicos o el archiconocido Evaristo que entregaba los telegramas cuando la «parametración». Pero no es sólo una novela picaresca, es también de aventuras a extrema velocidad en las que hay – de manera inevitable—un sentido de lo trágico. Habla de la resistencia a toda prueba de este trío unido en la amistad que se convertirá en cuarteto cuando aparece Mercedes. Es también una novela sobre la voluntad : Valerio compone contra viento y marea y Marta se gradúa de Lengua y Literatura Inglesa. De ahí – y no voy a contar porque deben leerla – más que victimizar el pasado y los grises setenta, Juan Primito mira hacia el futuro que Valerio no conocerá. En la segunda parte, Valerio hijo tendrá su propia saga y su picaresca y su mundo de oportunidades y habrá enredos y locura, pero en abril de 2030, la isla ha crecido de manera descomunal y en la explanada de La Punta se prepara un homenaje y ni siquiera los que conocen mejor a Juan Primito pueden imaginarse el final.

Les recomiendo este texto de Armando López.


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