viernes, diciembre 29, 2006

De palo pá rumba o la Letra del Año

Por Yvonne López Arenal

Termina el año 2006 y muchos cubanos y no cubanos, de la isla y fuera de la isla, esperan la ceremonia de la Letra del Año que les ofrecerá las predicciones de los Orichas o Santos de la religión Yoruba, religión que fue traída por los esclavos, que llegaron a Cuba provenientes de África, de la etnia Yoruba a finales del siglo XVIII. La ceremonia de La Letra del Año es considerada el evento más importante dentro de esta religión.

Las predicciones se hacen a través del "Oráculo de Ifá" que preside un grupo de Babalawos o sacerdotes, que nos dará a conocer la regencia de los dos Orichas que reinarán durante todo el año. Es un sistema adivinatorio de probabilidades que se guía además por un complejo sistema de signos, explicados con refranes de gran sabiduría, advirtiéndonos lo que nos depara el destino para el año entrante.

Cuba es el territorio donde mejor se conservan estas tradiciones culturales. Sin embargo estas creencias religiosas se han extendido por el mundo. Hoy día se practica en España, Estados Unidos, México, Puerto Rico y Colombia por mencionar unos cuantos de los países que le han dado cobija. Según tengo entendido, se hacen esfuerzos para lograr una unidad entre todos los practicantes de esta religión y llegar a un resultado común con el respeto y la venia de todos los implicados, lo que es a mi entender un loable esfuerzo. En el caso particular de los cubanos en la isla, hay dos letras de dos asociaciones diferentes, la Comisión Organizadora y la Asociación Cultural Yoruba, además de las provenientes de otras regiones del mundo donde se practica la religión. Creo que todas podrían converger, respetando las diferencias.

Y por cierto, "cambiando de palo pa' rumba" como hacemos los cubanos cuando una idea nos detona otra, quisiera contarles algo: hoy en la noche, a sólo uno días de la anunciada "Letra", vi un programa pregrabado en un canal local de Miami. En "A Mano Limpia" entrevistaban al pelotero cubano y pitcher de las Ligas Mayores del baseball norteamericano, Orlando "El Duque" Hernández y aunque confieso que no sé nada de pelota, que en mi vida he asistido a un estadio de baseball, me paralicé ante la pantalla de mi televisor, la sencillez de ese ser humano me conmovió. Rememoró el pueblito donde vivió en Boyeros, a sus amigos, a su equipo de La Habana, "Los Industriales", donde tantas victorias logró; le decía a Oscar Haza, el conductor del programa, que "Los Industriales" estaban en su corazón, que si el ganaba un juego en la mañana y ellos en la noche perdían, él sufría, pero que si ganaban, era su victoria. Me corroboró lo que ya me habían comentado sobre su grandeza de espíritu, su generosidad, su honestidad en todos los momentos de su vida, más allá de conveniencias e intereses creados. El Duque alimentó mi deseo de unidad entre los cubanos, mi deseo de que un día podamos tendernos las manos y que "más temparno, que tarde" todos podamos compartir los juegos de baseball, las funciones de teatro, las noches habaneras, que podamos compartir también las susodichas "Letras", las de las dos asociaciones. Deseo de todo corazón, que podamos entendernos, porque finalmente somos un solo pueblo.

Agradezco a Yvonne López Arenal su colaboración para Lanzar la flecha... que les desea a todos un feliz año nuevo.

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