lunes, diciembre 04, 2006

Las tertulias de Estorino




Los cubanos en general hemos dado muy poca importancia a la Academia Cubana de la Lengua. Para casi todo el mundo la Academia era Dulce María que la representaba como una reina. Yo al menos no sabría decir qué cosa es un académico de número ni cuántos dramaturgos pertenecen a la Academia, si es que hay alguno, porque por lo general a los dramaturgos no los consideran literatos en casi ninguna parte y sin embargo me interesé porque Abelardo Estorino es el nuevo académico. Su magnífica obra habla por sí sola pero si hiciera falta, sólo con haber escrito La casa vieja (1964)y La dolorosa historia del amor secreto de don José Jacinto Milanés (1974) bastaría para que estuviera en un lugar prominente.
Pero Estorino por fortuna ha escrito mucho más al tiempo que ha dirigido –obras propias y ajenas—así como realizado comedias musicales, obras bufas y teatro de títeres. Tengo muchos recuerdos de Estorino, la alegría de haber prologado uno de sus libros y haber iniciado el recorrido en papel de Morir del cuento (1983).
Pero mi alegría fue doble cuando leí el texto de su investidura académica, que dedicó a las tertulias y los salones de la vida literaria que han servido de pretexto para la conspiración y la fragua de ideas. Como buen matancero habló de las reuniones en la casa de Domingo Del Monte en la calle Gelabert.
Allí se imagina a Lezama – que no suelta su tabaco y le pregunta: ¿Y qué Dominguito, qué tal de resonancias anda su mundo?. Con Estorino entramos en en el ámbito de los personajes o en un retablo, pero lo más interesante, su referencia al Milanés de Piñera (incluido dentro del libro de «teatro inconcluso» prologado por Rine Leal) que tantos puntos de contacto tiene con su Milanés, el que Estorino hace llegar como un fantasma y que en el acto de investidura “recitó sus pesadillas como yo se las he dictado”.
Quizás por modestia Estorino no habló de esa otra tertulia, la de su casa del Vedado donde se reunieron dramaturgos y directores y se fraguaron tantas obras en años de marginación y muerte civil.

Me he permitido divulgar una tarjeta postal que se convirtió en collage gracias a Mario García Joya quien llenó las paredes de la casa de Estorino con cuadros de Raúl Martínez. Sé que los lectores agradecerán conocer las paredes reales de la que alguna vez, contada por acaso otro recién estrenado académico, será recordada como una tertulia de la inteligencia y la amistad.

http://www.cniae.cult.cu/Estorino_biografia.htm. En este enlace de la página del Centro de Investigaciones Escénicas está el texto completo.

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