jueves, diciembre 28, 2006

Mayito: homenaje a la música cubana

“Antonio Arcaño en el jardín de mi casa del Vedado” titula Mario García Joya (Mayito) este homenaje al monarca del danzón, director de una orquesta inolvidable: Las maravillas de Arcaño. Mayito, que tiene una cuantiosa obra fotográfica y para el cine— ha sido director de fotografía de más de noventa cortos y largometrajes como la premiada Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea-- entró al cuarto oscuro, revisó sus miles de negativos y me regala esta primicia. El fotógrafo es reacio a prodigarse y salvo en Zone Zero donde expone "Caibarién", no hay demasiadas posibilidades de admirar su magnífica obra, por eso mi alegría es doble.

¿Cuántas imágenes hay en el archivo de Mayito? ¿Cuántas escenas, hechos, personajes y acontecimientos han sido captados por su lente y su sensibilidad? Nunca me lo ha dicho, pero sé que son incontables. Abarca múltiples facetas de la vida cubana, pues antes de ser reconocido director de fotografía, hizo publicidad y trabajó en el mítico semanario Lunes de Revolución. Rodeado de hechos y acontecimientos, ha tenido la cualidad de ver donde muchos otros no vieron y ha retratado a la Lupe y a Longina y a los trovadores de la Peña de Sirique y a Juan Charrasqueado y a Virgilio Piñera y a Labrador Ruiz y a Silvio y a Amelia Peláez. Y vi unas hermosísimas fotos de Benny Moré con la bellísima Odalys Fuentes en el festival del periódico Revolución.

Algunas las he visto de pasada o de manera accidental porque en realidad a Mayito le gusta hablar de música, de cine y de Cuba, le gusta hacer chistes y oír chistes, conversar y discutir, pero le cuesta mucho hablar de sí mismo. Y lo he oído muchas más veces comentar obras de Constantino Arias o de Blez, pero rara vez hablar de una de las suyas. Por eso les recomiendo la entrevista de Marisel Mayor Marsán en Baquiana.

Ahí cuenta detalles que me parecen claves, su infancia en Santa María del Rosario rodeado de los retablos barrocos de donde viene a lo mejor ese gusto por la composición abigarrada o el detalle pictórico o ese interés por la obra artesanal y anónima del artista popular que aparece en muchas de sus imágenes de "Caibarién", donde los pobladores están rodeados de obras de arte toscas, delirantes y por eso mismo entrañables. Habla de su relación con los pintores, desde Hugo Consuegra y Antonia Eiriz hasta Raúl Martínez, su maestro.

Mi alegría es doble porque Mayito prepara un libro de fotografía dedicado a la música cubana donde aparecerán los artistas que ha conocido y retratado en peñas, conciertos y recitales, pero también en los ambientes más íntimos y cercanos como ésta su casa del Vedado. Y porque junto a las imágenes, Mayito escribe las anécdotas que rodean las fotografías y sus personajes.

Y mientras espero ansiosa la publicación del libro, él escogió ésta de Antonio Arcaño (circa 1970) porque descubrió que casi por la misma época, yo estaba entrevistando al gran músico. Su flauta hacía prodigios y su orquesta, una de las más solicitadas por los bailadores, son la Cuba que va conmigo. Ahora he puesto el cedé de los danzones en homenaje a Antonio Arcaño y a su fotógrafo. De nuevo el monarca y sus maravillas.

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