lunes, enero 15, 2007

Una carta a La Coruña


Señora María Amelia:

Su blog es una maravilla como todo lo que cuenta. Sé que usted se ha hecho muy popular y se lo merece. Hoy estaba desembullada y lo leí y me dije, pero si a María Amelia no la para nadie. Su nieto tan «cutre» le hizo un regalo muy lindo y debe ser un muchacho estupendo. Quería comentarle que aunque no soy española, hoy también vi el debate por la televisión, donde habló todo el mundo y se le dio cabida a la discrepancia y a la diferencia en un ambiente de respeto. Todo lo que duele en España también nos duele, y lo que vale la pena celebrar también lo celebramos. Así que me dije, María Amelia y yo estábamos haciendo lo mismo, claro que no vi las cinco horas. Y aunque parezca que no, el debate parlamentario y su blog me dieron ánimos para seguir. María Amelia, gracias y mucha salud y cosas buenas para usted y su familia, de Rosa Ileana.


María Amelia escribe desde La Coruña comentarios puntuales y recuerdos de su larga vida.


Los que han llegado hasta aquí desde agosto saben que el blog poco a poco, con esporádicos enlaces, ha sido visitado más de dos mil veces. No es una cifra astronómica, pero para mí es sensacional y si entraran dos también lo sería. Nada de lo que escriba aquí puede perjudicar a nadie en lo personal ni herir y menos a mi familia, que es lo que más quiero. He publicado siempre notas amorosas y marginales y sorpresas que me sirven de compañía en la soledad o me divierten o pienso que son interesantes como para compartir o me vinculan con el único oficio que tengo. Volveré, no me he desanimado, tengo mucho que contar, no tanto como la señora María Amelia. Como la muchacha de Alánimo, alánimo, la de alante corre mucho y la de atrás se quedará. Y como me gusta ilustrarlo que si no es muy aburrido, les presento a mi nieta Sofía Molé, que pronto tendrá quince años y a la que me gustaría regalarle también su blog a ver si le gusta.

1 comentario:

Anonymous dijo...

Muy linda Sofía, y que personaje tan bonito es la María Amelia. Ya visité su blog. Tú no te desanimes, tienes mucho que contar. Ojalá mis hijos tuvieran una abuela así. Mi abuela me hacía cuentos todas la noches, y creo que lo de los blogs, le hubiese venido, como anillo al dedo. Recuerdo una de las cosas más entrañables que me decía al final de sus historias. ¡Ay mi Margot, si tú siempres fueras niña, y yo el único amor de tus amores!. Eso es lo que vale, y eso es lo que verdaderamente nos queda.Sofía disfrutará leyendo tu blog.

Yvonne