domingo, marzo 04, 2007

¡Ay, Macuntíbiri!

Ayer me encontré en You Tube un fragmento del “galleguíbiri-macuntíbiri” en la escena inicial de La bella del Alhambra, la película de Enrique Pineda Barnet. El dúo del gallego (Héctor Echemendía) y el negrito (Omar Padilla) confraterniza y se reconcilia en el baile. La recreación es del texto de Federico Villoch en “La isla de las cotorras”(1923) con música de Jorge Anckermann. Hasta hace muy poco, Carlos Pous bailaba el estelar número. Y sin ir más lejos, si preguntamos a muchos por su recuerdo de alguna escena del teatro cubano, aludirán a la estelar pareja que nos acostumbró al rejuego, el chiste, la erótica del baile y el doble sentido.
El célebre dúo que improvisaba cuartetas de acuerdo a los acontecimientos y es uno de los emblemas del teatro Alhambra, reinterpreta a su vez un número de uno de los dúos masculinos más famosos del vaudeville norteamericano, el de Ed Gallagher y Al Shean. «Absolutely Mr. Gallager, Positevely Mr. Shean”, éxito de los Ziegfeld Follies en 1922, y grabado por muchos otros artistas ” con música de Al Shean, tío de los hermanos Marx, proporciona la melodía que sirve de base a esta versión paródica.

De acuerdo con Guillermo Cabrera Infante, Al “era un cómico de la lingua franca del vodevil en pareja con un cómico irlandés llamado Gallagher. Ambos hacían un dúo de diálogos dudosos. Ejemplo: Mr. Gallagher se quejaba de que era una pena que la Venus de Milo no tuviera brazos. Respondía Mr. Shean con ese doble sentido que era un sexto sentido en Groucho, "¿No tiene brazos, Mr. Gallagher? Palabra que no lo he notado. Groucho convertiría estos genes en genio.”

Como en el teatro bufo existió la influencia del black face del minstrel norteamericano, los cómicos de los años veinte la recibían del vaudeville. El cuplé, según Robreño, podía mantener en el escenario más de media hora a sus intérpretes Acebal y Otero.

La edición de “La isla de las cotorras” (incluida en la antología Teatro Alhambra, de Eduardo Robreño, Letras Cubanas, 1979) recoge algunas de estas cuartetas de marcado acento político y que, a tenor con el tema de la obra – el status legal de Isla de Pinos—refieren de manera sarcástica sucesos muy recientes como el « conflicto universitario» o la ilegal venta del convento de Santa Clara, que será el detonante de la Protesta de los Trece.

Tango. ¡Ay, galleguíbiri! ¡Ay, galleguíbiri!
De un convento que se acaba de cerrar
ya todito se sacó
porque allí nada quedó
y ha quedado solamente un gran solar.

Muñeira. ¡Ay, Macuntíbiri! ¡Ay, Macuntíbiri!
te aseguro que tú estás en un error
tú lo has entendido mal
porque queda un animal.

Tango. ¿Pero qué animal es ése?

Muñeira. ¡Pues es un chivo colosal! (Robreño, 360)

La obra se estrena el 28 de febrero de 1923 y la «protesta» se produce el 18 de marzo, pero es lógico que mientras estaban en cartel las obras incorporaran sucesos de actualidad.

La versión de La bella del Alhambra tiene orquestación y remodelación de Mario y Gonzalo Romeu. Clarinete: Juan Jorge Junco.

En esta página se puede oír una grabación de los norteamericanos.

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