miércoles, marzo 07, 2007

El regreso de Los siervos



Duanel Díaz Infante digitalizó “Los siervos”, de Virgilio Piñera, que aparece radiante en la última entrega de La Habana Elegante. ¡Bravo! ¡ Enhorabuena! Si cada uno de los blogs o las revistas digitales hiciera lo mismo, muchísimas obras cubanas saldrían de una vez por todas del confinamiento de las publicaciones en las que alguna vez aparecieron. Y hay varias, quizás no todas del mismo interés e importancia de “Los siervos” pero imprescindibles para el investigador y el estudioso y también ¿por qué no? para el director teatral. Sin ir más lejos, encontré hace poco “María”, de Ramón Sánchez Varona, en una revista Teatro (1919), órgano de la Sociedad Teatro Cubano, que según Arrom, es la comedia más interesante de los veinte. Así que recomiendo con ovación cerrada «Los siervos», que apareció en Ciclón (1955) porque ya los estudiosos no tendrán que buscar una revista de tan difícil acceso.

Díaz Infante en su breve introducción sobre la vigencia de “Los siervos “ se refiere a ella como una pequeña obra maestra, dentro de un dossier con otro trabajo suyo “El fantasma de Sartre en Cuba” y otro de Norge Espinosa “Por el retorno de Los siervos”. Allí objeta que Rine Leal no la mencione en Teatro cubano en un acto (1963). Si pensamos que Virgilio desacreditó la pieza en su conversación imaginaria con Sartre, publicada en Lunes de Revolución ( y republicada en La Habana Elegante) y tampoco la integra a su Teatro completo (1960) ¿cómo pensar que Leal—también su compañero de Lunes - tres años después y en un libro de Ediciones R iba a desautorizar a Piñera, buscarse su enemistad y azuzar su proverbial lengua?

La obra no existió para casi ninguno de los estudiosos de la obra de Virgilio o vivió de otra manera – al decir de Norge – como obra maldita y renegada. González Freyre la menciona como un «rejuego intelectual de conjeturas y disquisiciones satíricas, sobre una supuesta sociedad comunista e igual que la obra anterior [ “Falsa alarma”] es una farsa violenta” escribe en su libro del 61. Si se recuerda bien, Piñera tiene continuados fracasos y desencuentros con los críticos – y no sólo con los que rechazaron Electra en el 48 ( los de Nuestro Tiempo no se quedaron atrás y trituraron “Electra” y y “La boda”) y en 59, la mayoría atacó “El flaco y el gordo” como la propia Natividad.

Si nos consta que hasta el 57 quiso estrenarla (Juan Guerra la tuvo en proyecto pero discreparon en cuanto a hacerla en el Instituto de Cultura, emblema del batistato) algo radicalmente cambió para Virgilio entre 1957 y marzo del 60 y es que también para el dramaturgo triunfó la revolución de enero y no la consideró oportuna. Desde entonces, si se busca en sus propias declaraciones, dice en “No estábamos arando en el mar” que escribió cinco obras del 39 al 59. Las otras tres no existen. Como por arte magia Piñera las eliminó. Más discutible es la decisión de Leal de no incluirla en Teatro completo. Pero con el mismo derecho habría que integrar “Clamor en el penal”, “En esa helada zona” (si alguna vez se encontrara) “Los siervos” y los “inconclusos”. Y estamos hablando de palabras mayores: ¡ una edición crítica!

Sin embargo, al restaurar “Los siervos” hay que mencionar su estreno por Teatro de la Luna (1999) en La Habana con versión y dirección de Raúl Martín como el penúltimo retorno de “Los siervos”porque obra maestra o astracanada, "Los siervos" regresaron.


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