jueves, marzo 01, 2007

La biblioteca forrada de Wendy Guerra


Wendy Guerra, la escritora cubana que con treinta años ha alcanzado casi todos los medios de prensa con un premio Bruguera por su diario novelado Todos se van, pero que desde mucho antes me cae bien y me gusta con su carita de ángel y sus piruetas extravagantes y su gusto por las excentricidades y los trapos, porque la vi crecer quizás tras las bambalinas de los teatros guiñoles o por qué despertó con su Calabacita a nuestros hijos ¿ o a los nietos? y tuvo su incursión controversial con Cabeza rapada, ha resultado también una revelación para los críticos. Ella nos ha recordado en Encuentro los avatares "libros forrados", es decir, los libros imposibles, clandestinos, prohibidos, pasados de mano y mano, que vio en la casa de su madre, la poeta Albis Torres. Los libros "forrados" se almacenaron en su casa, me imagino que detrás y ocultos de los que constituían el estante oficial del librero.

Mi casa, sin ser la casa de alguien famoso, era el centro de muchos poetas, el eje de muchos debates, dolores de cabeza, fiestas, discusiones, llantos, despedidas y disgustos para quienes no gustaban de la diversidad de opinión en los años setenta y ochenta en Cuba.

Amigo que caía en desgracia, amigo que mi madre rescataba y amparaba. Sus libros iban a parar al laberinto de "los forrados". Ese amigo le pedía a mi madre que le guardara los libros que le comprometían y de ese modo llegamos a tener como 300 volúmenes de "aquellos". El final de ese amigo era casi siempre emigrar, así que los libros seguían a buen recaudo entre nosotras.

Confieso que guardé esas fotos de Wendy desde que supe que era famosa por si alguna vez podía hablar con ella o sobre ella en el blog. Pero ya la internet está llena de sus fotografías, su encanto, sus declaraciones, también alguna que otra revista turística como Havana la tiene entre sus favoritas. ¿Pero quién le iba a decir a Wendy Guerra que su propio libro pertenecería al menos en La Habana a la categoría de los libros «forrados»?
¡Abajo los libros forrrados! digo con Wendy mientras espero que nos sorprenda la edición cubana.

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