lunes, marzo 12, 2007

La muchacha que todavía juega a las «damas»


Este pequeño libro con 32 poemas fue secuestrado en 1971 y quizás hoy tengamos muchas más razones para leerlo. Juego de damas acababa de ser publicado por las ediciones Unión cuando Belkis Cuza Malé compartió el destino de Heberto Padilla. La historia es conocida, pero el libro no, aunque fue el primer título de los libros de Las cuatro estaciones (2002), de la editorial Término, que dirige Carlos Espinosa.
A raíz del caso Padilla, el encarcelamiento y exilio de la pareja marcó el destino del poemario que --aunque premiado-- sufrió con los poetas y se hizo pulpa. Espinosa me dijo entonces que lo escogi
ó porque no merecía quedar en el olvido condenado por la censura, que destruyó la edición antes de que llegara a circular. Lo interesante del hallazgo es que Juego de damas no es un libro político. Aunque tuvo el mismo destino que libros de otra intención, sus alusiones y sus temas son Gary Cooper, Rimbaud, Virginia Woolf,Teresa de Cepeda, Cesare Pavese, Safo y fue escrito, según declara su autora a La Gaceta de Cuba, en 1968 "con la preocupación de demostrar que no existe poesía femenina [….] ya que hablar de poesía femenina es hablar de maripositas, cacerolas, hijos. Ser mujer y poeta no significa necesariamente hacer poesía feminoide, el problema es de calidad y no de sexo."

En su poema "Crítica a la razón impura", Cuza Malé habla de la que escribe versos porque "necesita arreglar el mundo de algún modo" y se anticipa o presenta sin saberlo, como "la muchacha que ustedes necesitan destruir para sentirse más firmes" cuando aún no sabía el futuro que le correspondería. Aunque el quinquenio gris o el decenio negro fue un error de la política cultural y se considera rectificado, del libro de Cuza Malé –nacida en Santiago de Cuba en 1942— como la película de la Bemberg, no se habla.

Pío Serrano, en el prólogo a la edición diseñada por Umberto Peña, considera que" es un libro premonitorio donde los versos dedicados a la muerte y al deterioro de lo amado preludian el descalabro existencial." Y Armando Alvarez Bravo celebró la aparición de este libro maldito por su inteligencia, al que califica de voz en libertad. La libertad que tienen estos poemas tan ceñidos, tan irreverentes y tan entrañables.

En 1970, Cuza Malé había publicado los poemarios El viento en la pared, Los alucinados, Tiempos de sol y Cartas a Anne Frank y obtenido cuatro menciones de poesía, entre ellas en el Concurso Casa de las Américas. Encarcelada junto a Padilla, ambos viajan en 1980 al exilio y fundan la revista literaria Linden Lane Magazine que todavía se publica. La relación entre Belkis y el autor de El justo tiempo humano dura muchos años y abarca desde que se conocieron y amaron en Cuba, el secuestro y la marginación de sus libros, su vida literaria en Estados Unidos y el nacimiento de sus hijos hasta su separación matrimonial. Aquí publica una biografía de Juana Borrero, El clavel y la rosa y el testimonio Elvis, la tumba sin sosiego, pero ningún libro de poesía.

Mientras la obra de Padilla, fallecido a los sesentiocho años en Alabama hace siete años, ha conocido del reconocimiento, la de Belkis Cuza Malé apenas se conoce. Hace años que tengo conmigo Juego de damas, pero sólo en la complicidad del blog, me atrevo a recomendar un libro de poesía. Me gusta mucho el verso: “Landaluce el cínico pintó negras” o “Las cenicientas”

Pero gritamos (las deslenguadas)

¡merde! al culo del rey

y ¡merde! a sus ministros,

aunque ellos rabien con nuestra peste.

Pilluelos (1896), de Juana Borrero, está en el Museo Nacional.


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