martes, abril 17, 2007

La Ceci de Raúl de Cárdenas


Hace algunos días Raúl de Cárdenas me envió su última obra La Ceci, escrita para un actor. Es el monólogo de Cecilio Agustín Quintero, en el momento de hacer su show transformista en un cabaret gay de Miami Beach, en el año 1995. Y como en todos los textos de Raúl, uno de los elementos más interesantes es lograr un lenguaje cubano después de cuarenta años de vivir en Los Angeles. Me he demorado en darles el aviso porque hubiese querido contextualizar mucho más la obra dentro de otras de temática similar. La imagen de Ceci, al inicio, ante un espejo invisible, es la de la popular Celia Cruz en el momento de salir a escena con" ¡Ya se me jodió el tacón! [..] . Miren esta mierda de zapato. Me cago en Wal-Mart. El glamour no se consigue en special."

Un recorrido por la vida de Cecilio desde que se descubrió gay en La Habana- donde comenzó a hacer a sus populares divas --hasta que llegó a Estados Unidos, primero a Nueva York y por último, en la ciudad de Miami, sus amores y sus sufrimientos, la droga y la enfermedad, las ilusiones, las relaciones, las imágenes y las ideas y el imaginario que concurre en la formación de su personalidad, entre los que el cine (Carmen Miranda, Esther Williams, Errol Flynn) y la represión ocupan un lugar primordial. Hubiese querido hablar de otras obras similares pero no las conozco en profundidad, porque sé que el travesti ha sido frecuentado por los autores cubanos, sobre todo los más jóvenes o no tan jóvenes (Miguel Barnet obtiene un premio de cuento con "Fátima o el parque de la fraternidad". Sobre el teatro, leer a Pedro Pérez Rivero en Del portal hacia dentro.
Pero en un cierto giro interior, el oropel fantasioso de Ceci... se transforma y el personaje es también su antítesis en la desgracia y la muerte. Y Cecilio es Ceci por Celia y porque interpreta la salida de Cecilia Valdés, la zarzuela de Gonzalo Roig.
En estos días Raúl y yo hemos intercambiado emilios en los que me ha confiado su« pequeño mundo». Me ha hablado de su respeto por el travestismo escénico en Shakespeare y en el Kabuki y en Cuba, con la famosa "china" Musmé que

convirtió el trasvestismo en la forma más pura del arte. Y aquí en los Estados Unidos el fallecido actor Charles Pierce era más Bette Davis y más Joan Crawford que las famosas actrices. Para mí "La Ceci" es un poco de todo, recuerdo, nostalgia, reencarnación de quienes se convirtieron en nuestros ídolos algunos idos para siempre.Y también es vida, la vida de un ser humano, de sus triunfos y sus dolores. Que tiene un poquito de todos nosotros.

Cecilia Valdés y la lucha de clases, de Pedro Alvarez, 1995.

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