domingo, abril 22, 2007

Un enemigo del pueblo


La revista española Primer Acto no. 317 - que sólo circula en papel-contiene, entre otros, un debate sobre "Un enemigo del pueblo", de Henrik Ibsen, que en versión de Juan Mayorga y dirección de Gerardo Vera, estrenó el Centro Dramático Nacional y ahora está de gira en Barcelona: un drama que se ha puesto sólo dos veces en treintiséis años en España. El dossier abre con un texto de Mayorga en el que explica las coordenadas de su versión a partir de que considera que la obra " sobre el riesgo de que la democracia degenere en demagogia y sobre el precio que paga quien dice lo que la mayoría no quiere oír" . En efecto-- es una obra tremendamente incómoda, porque durante buena parte de ella, nos identificamos con Stockmann, pero "después se vuelve contra nosotros" [...], es decir, los espectadores, ya que la razón siempre está en minoría." Le sigue un texto de Luis Araújo en el que compara ambas obras y se pregunta, " si la actualidad de Ibsen resulta sorprendente ¿para qué versionarlo?". José Monleón en "¿Tiene razón la mayoría? " se interroga sobre esa actualidad de Ibsen y como se inserta en la creación de una cultura democrática cuyas «mayorías» «emerjan de la libertad, la información y el respeto. Mayorías que aprendan a conjugar su singularidad con la sociedad y que nunca nos recuerden a rebaños congregados por el pastor."
Me ha parecido formidable el dossier y sobre todo el debate que todavía Ibsen o sus versiones generan. En La Habana, Carlos Celdrán estrenó su versión de la obra con el título de "Stockmann". Es también otra versión.

Y José Antonio Ramos estrenó Calibán Rex (1914), una obra que se ha comparado desde entonces con la de Ibsen, y en la que un político trata de defender la incipiente y enfermiza respública de los pactos nefastos de las «mayorías». El doctor como un modesto Stockmann:
La realidad no es solamente el día de hoy, la hora presente! ¡También el día de mañana es realidad, también la ración de mañana es necesaria a nuestro cuerpo, tanto como la que hoy digerimos! ¡La realidad de ustedes se parece demasiado a la de un condenado a muerte, para que la podamos aceptar todos los hombres! [ ] ¿A qué llaman ustedes realidad, a qué llaman lo práctico? ¿A comprometer un movimiento espontáneo y desinteresado de las masas por servir los intereses mezquinos y simplemente bárbaros de dos o tres caudilletes sin visión del porvenir, si idea de la sociedad ni de la patria, preocupados tan sólo de aumentarse sus más groseros goces materiales?
Sólo que mientras Stockmann puede continuar a solas su obra reformadora, al político de Ramos lo asesinan de un balazo. Desde entonces no ha vuelto a ser escenificada ni versionada. Hemos rechazado durante más de noventa años las obras incómodas de Ramos. Victoriano García creía en el razonamiento y la discusión de ideas pero las mayorías de la obra en la violencia política como solución.

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