martes, mayo 08, 2007

Baby book bastante maltratado


Este libro que traje de Cuba -maltratadísimo-- siempre estuvo en la última gaveta del escaparate de mi mamá y confieso que siempre me dio vergüenza ajena pensar que anotara tantos detalles cuidadosos y amorosos. Nadie le hizo caso y hasta fue «recortado» cuando a alguna de las dos generaciones de mujeres de mi casa le hizo falta una lámina para la escuela. Si lo traigo a colación es porque gracias al boletín de la Young Research Library de la Universidad de California Los Angeles, me enteré que la Biblioteca biomédica ha comenzado una ¡colección!- de «baby books» "en los que los padres recogían las actividades y los hitos en el desarrollo de sus hijos, al mismo tiempo que fotografías, mechones de pelo y otros «mementos»". Inclusive citan el prefacio de Baby's Record: A Twofold Gifts for Mother and Children, publicado en Cincinnatti (1889) donde se describe el «género». Un género nacido de la necesidad que casi todo el mundo tiene de conservar recuerdos de su primera infancia.
De acuerdo a Russell A. Johnson y Katharine E. S. Donahue, autoras de la iniciativa, los libros se imprimían en grandes cantidades, pero rara vez se hallan en el anaquel de una biblioteca y muy pocos sobreviven a sus autores o a los sujetos del libro. Los libros tienden a no haber sido tocados o estar parcialmente completos, algunos ni siquiera con el nombre del bebé. Todos estos son los elementos que han interesado a los investigadores de UCLA que también los buscan para conocer qué detalles los padres recogían sobre el crecimiento de sus hijos. (En el mío además de talla y peso, hay una lista y fecha de las vacunaciones, una genealogía y tantos detalles que mi mamá debe haberse pasado más horas que yo en el blog).
Otra curiosidad adicional. Los coleccionistas se interesan por sus ilustradores, entre los que destacó Maud Humphrey, artista de gran éxito comercial. Su Baby's Record es de 1898. Maud es la dichosa mamá de Humphrey Bogart, nuestro Boggie.
Por supuesto que se quedarán con las ganas de conocer el interior de mi libro (la única hoja que está en blanco es sobre las «oraciones») y desgraciadamente, no está diseñado por Maud, sino por Cecile Lamb, de la Whitman Publishing Company, de Racine, Wisconsin, y fue impreso en los Estados Unidos en 1941.
Me alegra después de todo haber traído mi «baby book» de La Habana. Tiene casi sesenta años y está muy manoseado, pero sobre todo, recordar a mi mamá. Se hubiese sorprendido de conocer que una biblioteca de medicina los atesora y le interesan tanto que ha destinado fondos para comprarlos en Ebay.

1 comentario:

Anonymous dijo...

Tengo el mio, cuarentisiete anos, mint condition. Mi madre me lo trajo de regalo hace un par de anos. Asombrosas anotaciones hasta los diez o doce anos. Las escuelas de las que me botaban, hazanas memorables del "bebe", etc. Excelente y refrescante tema.
machetico