miércoles, mayo 02, 2007

El imán de Alberto Yarini (I)


Dulcila Cañizares investigó durante más de tres décadas la vida y el entorno de Alberto Yarini para escribir su fascinante "San Isidro 1910: Alberto Yarini y su época" (Letras Cubanas, 2006) cuya primera edición apareció en el 2000: historia oral que reúne testimonios de quienes lo conocieron (vecinos, empleados, familiares, choferes o sepultureros) y estudiaron y/o vivieron la época o se relacionaron con los hechos: José Luciano Franco, César García del Pino y Gonzalo Roig, entre otros y, sobre todo, Federico Morales Valcárcel que, entrevistado a los noventiiún años, articula gran parte del relato sobre su amistad con Yarini, los vínculos de éste con el partido conservador, así como revela no fue Yarini quien disparó contra el souteneur francés, Louis Letot, sino su amigo, el inseparable Pepito Basterrechea.
La gente de teatro estamos tan relacionadas con el Yarini mítico de Carlos Felipe y José Ramón Brene que nos parece que conocemos al personaje y su barrio, pero el libro, entre otros subtextos, afirma cuánta distancia hay entre la hipérbole y la crónica, del «eros en los infiernos» al olor de las pocilgas, e incluso incluye un relato de la hermana de Pepe lamentándose sobre las «mentiras» que se dijeron en Réquiem por Yarini. Dulcila se basa sólo en hechos reales, « incursiona en los predios de la sociología y el testimonio» y asegura no hay nada inexistente.

Sin embargo, su lectura es igualmente mítica y poética: desde la fundación del barrio en lo que fuera el cuartel de Campeche hasta que con el gobierno interventor norteamericano de 1898 comienza a instituir la zona de tolerancia en el barrio marítimo cercano a los muelles, cinturón capitalino de la Habana Vieja donde desde finales del XIX proliferan lugares non sanctos, lupanares. Allí vive la población más pobre y el barrio se conoce como uno de los afamados centros de prostitución de La Habana.
Dulcila describe la vida de Alberto, segundo hijo de Emilia «Mimí»- pianista de la que se cuenta tocó para Napoleón III en las Tullerías-- y Cirilo José, eminente catedrático de la Escuela de Odontología. También sus primeros estudios, su estancia en Estados Unidos ( de la que al parecer no hay datos) y su regreso a Cuba después de la guerra para emprender un camino tan diferente al que le tenía destinado el linaje familiar. Como Ramos culpaba a la madre cubana con sus excesos de mimos y falta de educación para la vida de echar a perder a su descendencia, Dulcila insinúa que Mimí pudo malcriar a Alejandro -- le compra un costosísimo caballo blanco-- pero lo cierto es que ya en los primeros años del siglo Yarini es el «conquistador».
"Hasta que fue el rufián, el guayabito, el gigoló, el proxeneta, el souteneur, el Chulo. El rey de San Isidro"

Y San Isidro se colma de accesorias, cafés, centros de enseñanza de baile y películas de relajo, predio de la cita escondida e ilícita. La escritora describe el olor de las eyaculaciones, el turbio aliento del aguardiente y el tufo de las emanaciones, pero también el perfumado olor del jazmín de cinco hojas, así como el ambiente, la música que sonaba en los cafés, por esa época amenizado por Gonzalo Roig y en donde cantaron Sindo Garay y Manuel Corona. Hechos violentos, altercados con la policía, Dulcila fue a los legajos y las actas de la audiencia para aclarar la participación de Alberto en una pelea con un funcionario de la legación norteamericana en la Acera del Louvre que hizo comentarios racistas (1908) o el altercado en el mitin de Güines, reflejado y fotografiado por la prensa local, pero sobre todo, para articular la relación del Partido de los conservadores que fabricó un «imán» y ganarse el apoyo de los sectores humildes del puerto y los estibadores, con el carisma, la autoridad y la popularidad de Yarini. Me dicen que el libro ha servido para «revisar» alguna puesta de Yarini. Mas que para revisar alguna puesta, es una estupenda historia también policial sobre cómo los conservadores lograron con chanchullos , negociaciones y billetes que ninguno de los bandos reconociera a sus agresores y Pepito Basterrechea saliera absuelto del crimen.

3 comentarios:

Anonymous dijo...

Gracias por el post de hoy. Tengo un amigo de Philadelphia (un filadelfino?) investigando sobre Yarini y le dare con alegria la noticia de este libro.
machetico

Magia dijo...

Me alegra que alguien le dedique un post a este gran libro que recoge más información sobre el pasado colonial de Cuba que ningún libro de texto que yo haya leído y mira que me gustaba leerlos todos.

Este texto en particular me transportó a un mundo donde se glorificó al chulo, al gánster, al bandolero que sin dudas influyó en la idiosencracia de San Isidro.

Yarini, una leyenda urbana, elevada a mito morboso, valiente y ambiguo. Controvertido héroe cubano.

Gracias por dedicarle un post a uno de mis libros e historias habaneras preferidas. Merecedora sin dudas de un buen guión cinematográfico.

Recomiendo esta lectura a todo el que pueda tener acceso a ella.

Un beso, mucha suerte y mucha magia...

http://Gracias por tan buen comentario y también por traer tan buen libro a la palestra. Tengo un tío que siempre nos esta haciendo anécdotas cubanas y sobre todo de este famoso personaje cubano, que dicho sea de paso pienso pronto incluir en mi blog sobre personajes cubanos reales y ficticios que han sido famosos en Cuba. Aquí les dejo la dirección por si desear echar un vistazo:personajescubanos.blogspot.com dijo...

Gracias por tan buen comentario y también por traer tan buen libro a la palestra. Tengo un tío que siempre nos esta haciendo anécdotas cubanas y sobre todo de este famoso personaje cubano, que dicho sea de paso pienso pronto incluir en mi blog sobre personajes cubanos reales y ficticios que han sido famosos en Cuba. Aquí les dejo la dirección por si desear echar un vistazo: www.personajescubanos.blogspot.com
Gracias