jueves, mayo 10, 2007

Recomponer el perfil de una década


En el prólogo a "Piñera inconcluso" (1990), la mejor de las introducciones de Rine Leal a los libros de Virgilio Piñera, se caracteriza la experimentación escénica en el teatro cubano a partir de finales de los sesenta. Aunque hoy resulta demasiado tímida, intenta recuperar el período en su totalidad al mencionar obras y guiones que nunca se publicaron. De entonces acá, han aparecido algunas obras y otras se anuncian en camino. Es de imaginar que con los textos y sus nuevas puestas en escena, proliferen los acercamientos críticos y estudios individuales. Percibo que el momento es inmejorable para los investigadores.
Mientras que el texto verbal puede ser «restaurado», nunca podremos reconstruir un happening o un juego - «Los juegos santos»- ( José Santos Marrero), "Ejercicio para actores", de (Guido González del Valle) o "Procesión a San Lázaro" (Jesús Abascal) a falta de videos y fotografías, sin el testimonio de sus protagonistas o espectadores, lo que Patrice Pavis llama la arqueología del saber teatral. No me extrañaría que los más jóvenes piensen que era suave calificar de «molestia» (Leal) las irritaciones y eventos que produjeron censura y marginación, como nadie podrá comprender el efecto nocivo de La toma de la Habana por los ingleses, de Milián, leída hoy, sin comprender razones poderosas de la tras-escena ("la parametración") . Me temo que el esfuerzo tendrá que ser colectivo y plural y se está felizmente produciendo.



Por eso celebro que coexistan en internet, gracias al Archivo de Connie, Leopoldo Avila en vivo, contra la edición y puesta en escena de "La vuelta a la manzana" de René Ariza y en Teatro en Miami, el texto de Matías Montes Huidobro con su perfil del autor e interpretación de la obra que a su juicio presenta un principio de incoherencia: «nota diferencial de la nueva dramaturgia».

" Inclusive en una pieza tan alucinada como La noche de los asesinos, la alucinación es más sistemática. Pero en piezas como la de Ariza, particularmente en los dos primeros actos, la incoherencia la vuelve por momentos incomprensible y el desentrañamiento es muy difícil, aunque es cierto que en el último acto la "locura" se organiza. De ahí que nos parezca que se viene desarrollando un lenguaje por señas, en clave, en un mundo donde no se permite hablar claro."
Teatro Estudio estrenó La vuelta a la manzana (1968) dirigida por su autor, premio de la UNEAC el año anterior. El tema familiar, la burla al decálogo machista y la familia destructora de la privacidad : el hijo que quieren, el hijo que no alcanza ser, mártir o vencedor. La puesta en escena de colorido muy estridente recordaba las tiras cómicas y Pipo aparecía como un dictadorzuelo doméstico.
Para completar la imagen, Juan Abreu en "Un espectáculo lamentable", presenta la escueta sentencia de Ariza. Siempre nos lacera, es como una bofetada. Sólo unos años antes su Mima y su Pipo, caracterizados como personajes de historietas, se sentaban en una mesa larga como la de la última cena en su delirante, insulsa y caótica conversación.
Pero la obra de un dramaturgo no sólo son los bocadillos que dicen sus personajes en escena, sino quizás, la intención subyacente en sus actos. Y como René Ariza emerge cada vez más transparente con un instituto teatral, un premio con su nombre y un documental, ojalá pudiéramos hacer entre todos el perfil de los demás.
La ilustración de Roberto Fabelo aparece en el Archivo de Connie y la fotografía de Ariza en Teatro en Miami y El ateje.

3 comentarios:

Connie dijo...

¡Que bien que podamos tener esta conversación con los recuerdos y artefactos de la epoca, y los analises actuales mediante este milagro del internet! Tengo cuatro programas de teatro de los 60, que te podrán interesar y pienso colgar en algún momento un poco más adelante, entre ellos, el de La Noche de Los Asesinos (enero '67).

Saludos,
Connie

Rosa Ileana Boudet dijo...

Muchas gracias, Connie, si quieres yo te mando los pocos que conservo de los sesenta: Aire frío, que ya puse en el blog, y voy a buscar algo más, creo que tengo María Antonia. Mis programas fueron a parar a la colección de María Lastayo en el Teatro Nacional, una guardiana de todos esos tesoros cuyo nombre debía aparecer en las futuras colecciones de programas y efímera de teatro si es que no ha sido recordada ya. En el cyberespacio tendremos que agradecerle a Connie. Te los mando pronto.

Connie dijo...

Muy bien si me mandas fotos de los programas que tienes. Yo los preparo y los cuelgo, con mucho gusto.

Saludos