lunes, julio 09, 2007

Antinova y la rebambaramba


A todos los que han llegado y tocado a la puerta y se han ido con las manos vacías, no tengo muchas cosas nuevas que contar. Hace calor en La Habana y en Barcelona y también en Santa Mónica, desde luego que con temperaturas más leves que las del resto de Estados Unidos. Y el calor no es un buen acompañante de la escritura ni de los blogs. Y cuando no tengo nada que decir no puedo improvisar un texto ni sacar del baúl una crónica como un conejo del sombrero. Hace poco les presenté a mi «avatar» que para colmo de males, ahora me persigue en yahoo. La tecnología es tan invasiva que alguien supone que quiero que ella me represente y sin pedirlo, la hacen aparecer. Suerte que a mi yahoo entro sólo yo, sin compañía. De todos modos, he visto una exposición muy seductora "Identity Theft: Eleanor Antin, Lynn Hershman, Suzy Lake,(1972-1978)", en el Museo de Santa Mónica, artistas que vienen haciendo eso desde los setenta, mucho antes de second life, consagradas al arte de asumir la identidad de otra, adoptar a otra persona y vivir con ella en el escenario real y el ficticio.
Estas mujeres que se inventaron otras identidades hicieron algo que estaba reservado a los dementes (recuérdese s nuestro glorioso Caballero de París.... y a la recordada "marquesa" de la ruta 37. )Eleanor Antin (1935...........) se ha inventado y asumido tres personas: un rey, una bailarina y una enfermera. Una identidad otra permite ciertas libertades, como las que se toman los que hoy firman como Fantomas, Mano Tiesa o.... libertad para el vituperio, la broma, el chiste y la obscenidad. A estas precursoras ser otra les permitió explorar su identidad como mujeres cuando Antin representaba al rey de Solana Beach o se afirmaba como Antinova, una bailarina de Diaguilev.
Como hace calor, me dio por pensar que Antinova lograba representar a la mulata Mercé de "La rebambaramba", el ballet de Carpentier que quiso montar el Ballet Ruso y al fin no montó. Y que como bailaba mal, la reconocieron como impostora y la sacaron de la rumba. No sé cuántos en la tradición cubana han asumido la identidad de otros. Pero si una se acerca con humor a los comentarios de los blogs se da cuenta de la riqueza imaginativa y verbal de este intercambio de identidades que, por supuesto, deja chiquita a la solitaria Roberta Breitmore, el personaje de Hershman.
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