lunes, julio 02, 2007

Frijoles colorados en Nueva York


Me ha llegado el suelto que anuncia el estreno el póximo 26 de julio, de Frijoles colorados, de Cristina Rebull Pradas, en Nueva York. Aquí información, los detalles y hermosas fotografías. La presencia de la materialidad de la vida --y la urgencia de satisfacer necesidades vitales-- cubre una zona del teatro cubano con tintes irónicos y desconsolados. Cristina Rebull hace de la materialidad el centro de Frijoles colorados, a la manera del absurdo de El flaco y el gordo. Dos personajes, Matilde y Enrique ablandan los frijoles en una olla de presión. Teatro de olores y de sonidos --como el silbido que los cubanos conocemos como la “bailarina” de la olla de presión-- no creo que se pueda desarrollar mejor una situación dramática creciente que a partir de este ejercicio imaginativo. Los dos ancianos son padres, hermanos, marido y mujer, alumno y maestra, se reconocen o se olvidan, se quieren y se odian. El acto de de “ablandar” los frijoles los cohesiona como en una vuelta a la manzana permanente, un ritual doméstico, en una perpetua vigilia. Rebull se anticipó a la omnipresencia de la olla que ha devenido parte del debate nacional (por cierto ya olvidado ante otras urgencias) y centro de enjundiosos chistes. Es lógico entonces que en la versión publicada ( Obra premiada y finalistas, Alarcos, 2004), la obra termine con la batalla por el electrodoméstico como una guerra de farsa, tira-piedras y absurdo de la condición humana, pero como la estructura es tan libre, quién sabe lo que hace el elenco de Nueva York.

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