lunes, julio 16, 2007

Voto por el zurdo




Se equivoca Néstor Díaz de Villegas al simplificar la relación de algunos intelectuales norteamericanos con Cuba en su "Máquina de aplausos." Está errado con Clifford Odets, cuya primera visita a Cuba , ha sido fuente de muchísimas interpretaciones, pero que el propio dramaturgo describió en un despacho cablegráfico para el New York Post, publicado el 5 de julio de 1935, bajo el título de "Cuban Rulers Fear Probe, Says Writer", en el que narra lo que le ocurrió a él y catorce de sus compañeros cuando intentaron investigar los abusos cometidos contra los liberales en nuestro país. Sólo cuando el dramaturgo se encontraba a bordo del Oriente que lo trasladaría a Nueva York, pudo enviar la nota... La «delegación» , integrada por quince norteamericanos que representaban más de veinte organizaciones, intentó "investigar imparcialmente las condiciones sociales, políticas y económicas cubanas". Desde luego que no pudieron. A medida que se acercaban al muelle, fueron rodeados por policías armados y "por detectives de comedia musical con sombreros de pajilla". Los reporteros nos dijeron -- escribe Odets-- que estaban «esperando al zurdo» y nos informaron que una delegación de cincuenta que iba a encontrarse con ellos, había sido arrestada. En otra parte he leído que Camila Henríquez Ureña estaba entre las que se acercaron al puerto y fue a prisión. Los del servicio secreto fueron brutales con dos delegados negros. El lugar reverbera con ametralladoras. Paul Crosbie, de la delegación, insitió en los derechos de los ciudadanos norteamericanos, pero no fue oído. Rompieron los equipajes y confiscan la correspondencia así como los libros.
Odets ve cómo arrestan a George Ross, del staff de un periódico habanero, detenido por hablar con él. Trata de enviar doce cables, dos de ellos al New York Post, sin éxito. Los policías insisten que debe ser ruso por el pelo largo. Tres horas después, los montan en una lancha, los llevan por la bahía y los alojan en la prisión de Tiscornia. Cuatro marinos custodian las barracas. Hasta que el vice cónsul Edgar arriba y le dice "Aparentemente, no te quieren aquí", la primera broma en quince horas.

Odets contesta una llamada del Group Theatre desde Nueva York. Le aseguran que se tomarán medidas. Pero el vice cónsul le dice que no puede enviar su nota al Post hasta que no esté en el barco de regreso. Los periódicos de La Habana distorsionan los hechos, dicen por ejemplo-- escribe Odets-- que me han prohibido tres obras en Broadway, cuando deben decir que me están representando tres obras. "La dictadura de Mendieta- Batista tiene miedo de una investigación honesta", concluye. Los mensajes de protesta llegaron a la oficina del presidente Mendieta y el Embajador Caffery. "Nuestra misión ha sido fructífera, aunque no hayamos podido investigar nada", concluye Odets. Los intelectuales no pueden salir del centro de detención de Triscornia y son deportados. Hubo una segunda visita, exclusivamente teatral, pero en en ninguna de las dos califica de «gringo fisgón» ni tiene ningún punto de comparación con el tema de su nota.

2 comentarios:

Manuel Sosa dijo...

Te he escrito al correo. Gracias.

Néstor dijo...

rosa ileana, te escribí un post pero no entró, en fin, te hablaba de Riffle Rule in Cuba de Odets, y de la impunidad con que los intelectuales americanos derrocaron presidentes, se aliaron a fuerzas políticas como el ABC, el asombro de Portel Vilá al llgar al sur de los EEUU y comprobar la existencia de "niggers", "poor whites" y "white trash", es decir, entidades sociales que eran inimaginables en Cuba, y que sin embargo, estas gentes dictaban la política de una nación moderna, y muy desarrollada como la nuestra. Odets fue un gran entrometido, y desconocía profundamente el asunto cubano, pero lo influyó. Ruby Hart Phillips recibe a un estudiante habanero que acaba de poener una bomba y comenta que era de buena familia y muy distinguido.