domingo, septiembre 16, 2007

Corral de comedias de Almagro


Toda la gente de teatro se enamora del Corral de Comedias de Almagro. Es un amor a primera vista. Se experimenta algo muy especial, esos comienzos del teatro asociados a la fiesta, sobre todo desde la «cazuela», el lugar reservado a las mujeres. La primera vez que visité el corral de comedias de Almagro, en los setenta, cuando los españoles celebraron su congreso del ITI, alguien me regaló una réplica de un candil de hierro. No sé cuándo ni cómo perdí mi candil, parecido a los que se ven en la fotografía de la izquierda. Volví hace años y traje una de las más bellas colecciones de postales de teatro: "Las compañías de teatro en el Siglo de Oro" con textos de El viaje entretenido, de Agustín de Rojas y dibujos de Carlos J. Arroyo que documentan la evolución de la compañía de cómicos: del bululú al ñaque, la gangarilla, el cambaleo, la compañía de garnacha, la bojiganga hasta llegar a la compañía... que de Rojas describe así: "traen cincuenta comedias, trescientas arrobas de hato, diez y seis personas que representan, treinta que comen, uno que cobra y Dios sabe el que hurta".
Las he regalado casi todas - cuando la gracia es regalarla completa-- y se me ocurrió esta crónica porque encontré un sitio donde venden la colección. Es el sitio del escritor Francisco Romero que también tiene otra excelente de fotografías del corral. Hay además textos de comedias y obras clásicas.


Más textos de comedias.

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