jueves, noviembre 15, 2007

Fuera de liga


No sé nada de nuestro juego nacional y la única vez que fui a un estadio --el Latinoamericano-- le preguntaba tanto a mi acompañante Heberto Pedrosa (un fanático) sobre las convenciones y los gestos que no me invitó más. Como ha escrito González Echevarría " el mismo juego de béisbol con sus complejos rituales y reglas se asemeja a la poesía modernista y el danzón". El no tenía cómo explicarme y por eso no puedo añadir demasiado a Fuera de liga, carezco de las claves y el subtexto que conocen la mayoría de los cubanos incluidos los intelectuales. La doctora Pogolotti se siente parte del Almendares de su juventud y Leonardo Padura, uno de los testimoniantes, aporta con su mesura y su amenidad, buena parte de la bien contada narrativa del documental de Ian Padrón.
Es la historia de un equipo de pelota célebre, los Industriales de La Habana, amado y odiado, en sus victorias y sus reveses. Un grupo de peloteros que como cualquier micro-mundo refleja el ámbito mayor, la sociedad. En setenta minutos. Lo vio casi toda Cuba en copias piratas que se han pasado de mano en mano y con seguridad algunos de los aficionados de La Esquina Caliente. Ahora hay cuatro partes en You Tube, en copias de muy baja calidad, y una que conseguí ver completa en Yahoo via Penúltimos días. Y sin embargo, la paradoja mayor: no se ha estrenado oficialmente. ¿O se ha estrenado ? Los espectadores con sus medios se han apropiado del documental y lo distribuyen. En internet lo cuelgan y lo bajan o lo suben y lo comentan. ¿No es un estreno mejor que en el reducido marco de una sala oscura? La internet debiera ser también un ámbito de legitimación. Una avalancha de e-mails y un diálogo virtual han vuelto a colocar en primer plano a la Internet como espacio privilegiado de intercambio. Aunque la mayoría de los cubanos de a pie no tienen acceso a la internet.
Si ni tan siquiera un documental que aborda una de nuestras grandes pasiones puede ser exhibido con normalidad, si ni tan siquiera pueden los aficionados ver las caras de sus ídolos en la gran pantalla como se quejan de carecer de fotografías, postalitas, banderas y otros atributos.... lo mejor del documental es hacernos pensar en la sociedad que al mismo tiempo ha producido a esas grandes figuras, las limita y las cercena y en cuánto de la vida nacional vive lacerado en esa insalvable contradicción. A mí me hizo pensar en muchas cosas. Extrañé el apartamento desde donde se veían las luces radiantes del Latinoamericano y el rugido de la afición. Y cuando vi a Marquetti, recordé las tantas veces que se dijo que el estreno de una obra teatral tendría que ser comparable con un jonrón de Marquetti. Hoy sabemos que no. Un jonrón de Marquetti es único e irreemplazable. Cada vez más buscaremos imágenes como éstas para disfrutar de las palabras sinceras y emocionadas de los astros de nuestro deporte nacional que viven más allá de las prohibiciones y los decretos en ese círculo alrededor del cuadrado que dice el profesor de Yale es «una medialuna con aspecto de mandala».

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