jueves, noviembre 01, 2007

Los payasos de Diane Keaton

Hace casi siete años y recién llegada, una de las cosas que intenté para ganarme la vida, fue escribir notas para una agencia de prensa. Me publicaron algunas, pero no conseguí que se interesaran para siempre en mis «pieces» dedicadas a temas parecidos a los de La flecha....
Ayer, sin embargo, al leer el New York Review of Books en papel, como es de rigor -- su tamaño tan incómodo obliga a dedicarse realmente a su lectura-- encontré un comentario fascinante de Larry Mc Murtry-novelista, guionista y bibliófilo sobre Diane Keaton como impulsora de archivos y colecciones de fotografía y pintura. Entonces, me acordé de mi nota sobre Clown Paintings. La exposición y firma del libro se realizó en Bergamot Station, situada a veinte cuadras de la casa, pero el precio resultó desorbitado porque se recaudaba dinero para algo. Desde luego que no vi a Keaton, que tiene toda mi admiración si ha conseguido, sin dejar de actuar, editar estos libros que le dan placer y en los que hay tanto de ella misma. Les recomiendo la nota de Mc Murtry. Esta mía me recuerda a un periodista que iba a todas partes con un maletín lleno de colaboraciones para todos los gustos.


Los payasos de Diane Keaton

Los cuadros podrían haberse encontrado en rastros, baratillos, tiendas de segunda mano o los garage-sales tan populares en California. Tienen un tema común, los payasos y una coleccionista muy especial: Diane Keaton.
La protagonista de
Annie Hall se encontró con el galerista Robert Berman en su mutuo interés por la pintura de payasos y juntos muestran sus respectivas colecciones : el “peor arte que se haya creado” coexiste con Baldessari, Chinot y Manuel Alvarez Bravo en la exposición “Mil payasos: regale o tome algunos”. Para complementar el arte malo, la muestra exhibe maestros como Picasso, Man Ray o Roualt y obras contemporáneas de Borofsky y Alexandr Calder, entre los tantos pintores que han utilizado el clown como metáfora.
La pintura de payasos, calificada como kitch y camp, primitiva, ingenua, o picúa, a menos que una celebridad como Keaton se interese, no tiene por lo general un lugar en una galería de arte.Una mañana en el mercado de Rose Bowl, en Pasadena, Keaton tuvo una “epifanía” frente a un cuadro que le gustó. El payaso tenía una pelota roja en la nariz, la boca negra y la lengua afuera que añadía un pathos a la pintura, firmada en tinta azul por Donald Darlay. ¿Quién es? relata en su libro Clown paintings, recién publicado por Powerhouse, en el que presenta sesentiséis retratos de esta legión de pintores anónimos.
Para Keaton los payasos representan la paradoja de ser criaturas mitológicas, fabulosas, atemorizantes, dignas y perturbadoras y ha querido mostrarlos en la solemnidad de los cuadros cuando despiertan en los espectadores profundas emociones.
El libro incluye las opiniones de comediantes como Woody Allen, Danny DeVito, Whopi Goldberg, Ben Stiller, John Waters y Robin Williams así como un epílogo de Robert Berman, el galerista que firma con Diane la exposición de Bergamot Station.
Este no es el único libro de Keaton—quien trabaja y vive en Los Angeles—y ha editado, entre otros, libros de fotografía como
Still Life y Local News y además de actriz en veinticinco filmes, ha dirigido Heaven, Unstrung Heroes y Hanging Up.
Aunque el volumen no profundiza en la identidad de los desconocidos artistas, la actriz reconoce que su identificación con el tema es más bien personal, ya que tuvo su periodo clownesco y como intérprete ha aprendido a ver el elemento que el payaso lleva más allá, el misterio de ser otro y esconderse detrás de un personaje. En la galería Berman se muestran no los simples retratos de payasos de cualquier rastro, sino los escogidos por la sensibilidad de Keaton.

Las imágenes son tomadas de Amazon.com

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