sábado, diciembre 08, 2007

Pereza con el blog


Hace días que no escribo en el blog, no lo actualizo, no posteo, no lo renuevo y como las plantas de mi jardín, no quiero que se seque. Tampoco quiero refritos, goma y tijera se decía antes (copy and paste), sino ideas que al menos a mí me parezcan interesantes como para que atraigan la atención de otros. Mientras tanto, leo y preparo algunas entradas y lanzo «flechas» al vacío: entrevistas que no me responden, cartas que parecen no abiertas y notas que yo misma abandono en el camino. De todos modos, les agradezco que sigan entrando.
Entre las notas que no terminé había una sobre el cabrera-infantilismo que era llover sobre mojado. Después de todo, lo bueno del blog es que nadie te pide que escribas, ni hay un día de cierre ni siquiera un mecenas que desea que anuncies sus bondades o sus productos. Es a tu aire, sin encargos y por lo tanto, sin rutinas. Abandoné otra sobre los Munch de El mago de oz, el día que inauguraron su estrella en la calle más concurrida de Hollywood, por aquello de que al fin les llegó su hora a la pequeña y gigante y entrañable multitud que acompaña a Judy Garland. Empecé otra sobre el kindle, el nuevo artefacto de Amazon para almacenar y leer libros digitales. A mí me pareció bellísimo, de lejos, pero el poco ruido que ha causado y la imposibilidad de tener uno por ahora impiden hablar de lo que no se ha probado. Sin embargo, así todo y en la pereza, hay lectores que no me han abandonado. A unos estudiosos polacos interesados por el teatro cubano, les va por correo algo de su solicitud.
Casi termina el año, he ido de excursión a la ciudad de San Antonio - tan relacionada con aquel viejo post sobre Isabel de Bobadilla que nadie leyó- y también al pairo a los campos Elíseos y a Suiza y las dos Cubas de Yoanni y todo en blogs que se van de viaje o se quedan en sus estancias, fincas o parcelas. Mi vecina Patricia Shim me ha regalado un calendario con sus acuarelas y las fotografías de su jardín. No hay que ser editora para publicar algo íntimo. Y el incansable Ernesto González me avisa que tiene un nuevo libro, en busca de Margarite Yourcenar. A todos los que siguen trabajando les regalo esta imagen de Duporté, que alguna vez guardé sin propósito alguno.

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