miércoles, enero 02, 2008

Borges: homenaje y cantata


Antes de Tulipa y Estelvina, Fermín Borges situó a sus personajes en un circo de mala muerte luchando por sobrevivir. Antes de Lala y de Luz Marina, Nena Rodríguez quería salir del circo humilde, tener un escaparate, venir a la gran ciudad y entrar por la puerta ancha de los grandes teatros. Pero no abandona el circo. Algo que no se precisa ciertamente la obliga a quedarse y a permanecer. Las obras de cámara de Fermín Borges -- estrenadas pero nunca publicadas en libro-- (en Teatro cubano en un acto hay una explicación parcial del por qué) son un eslabón importante que enlaza la dramaturgia de los cincuenta con el teatro posterior, sobre todo el de los primeros años de los sesenta. Ya se sabe que su prometedora carrera termina de manera trágica.

He digitalizado dos obras de Borges que la mayoría de los estudiosos no incluye porque, como tantas obras cubanas, no han salido de las revistas que las publicaron. Espero encontrar las restantes, incluida Danza de la muerte, que Francisco Morín dirigió en La Habana en 1966 y en la cual aparece Carlota, la del descomunal trasero y a la cual Morín le dedica un recuerdo en sus Memorias de un teatrista cubano. Aquí unos fragmentos de Pequeño homenaje a la comedia de arte cubana (1956-1959).

...N. Tengo miedo, Antonio, tengo miedo.
A. ¿Por qué ese miedo? ¿Qué es lo que te pasa?
N. No sé, no sé, no sé.
A. Vamos, chica, no seas boba. Hoy es nuestro gran día. Dentro de un rato ya estaremos en el tren y mañana por la mañana en La Habana: La Habana que es cien veces más grande que este pueblo. Iremos a un buen hotel en el mismito Prado y te alquilaré una gran habitación, ya verás, ya verás, con uno de esos baños de ricos.
N. ¿Y tendrá balcón a la calle?
A. Con balcón a la calle frente al Prado.
N. ¡La Habana! ¿Lo primero que vamos a hacer? Iremos a ver a Regino López, él es muy amigo mío. ¿No te acuerdas? Fue aquel que me felicitó allá en Cienfuegos después de la función. Pues ese es nada menos que el gran Regino López, él es dueño del Alhambra. Te juro que en cuanto me vea allá en La Habana estoy seguro que va a decirme: «Antonio, tu eres un tipo que me hace falta aquí, y entonces ya tu sabes, a vivir los dos la gran vida: tú y yo no hemos nacido para vivir en esta miseria, tú perteneces a un gran escenario, a un gran teatro, desmiénteme si no digo verdad. (Ella le sonríe asintiéndola agradecida). A un público no de guajiros muertos de hambre, sino de gente elegante, de gente de La Habana, que no apesten a tierra, sino que huelan a “Guerlain”. ¿Sabes lo que es el Guerlain?
N. (Sonriéndole) ¿Guerlain? Suena bonito.
A. Claro, si es un perfume francés: allá en La Habana lo usa la gente fina. Te regalaré un frasco.
N. ¿uno grande?
A. Del mismo tamaño que usan las hijas de Menocal.


La fotografía es de la representación de "Cantata: The Young Cuban Poet", obra póstuma de Fermín Borges -- de la cual tuve noticia por La finca de Sosa-- dirigida por Marty Barrett.

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