martes, enero 15, 2008

El glamour de El Encanto


El Encanto no fue sólo una tienda por departamentos, en la esquina más concurrida de La Habana, sino uno de los emblemas de los lejanísimos cincuenta, cuando se iba «a La Habana» no sólo a comprar sino a ver las vidrieras. No por gusto I was Cuba (Kevin Kwan, Chronicle Books, San Francisco, 2007) utiliza su papel de regalo para envolver la colección de fotografías de la colección de Ramiro Fernández. Voy más lejos. Margarita Santos Zas, en «Valle Inclán y la prensa cubana: el viaje a La Habana de 1921", documenta la visita del dramturgo al importante centro comercial, meca del progreso y la prosperidad económica, y que impulsa también de actividades culturales.

Su autora agradece a Jorge Domingo Cuadriello la información sobre El Encanto."Se fundó en 1888 en un modesto local, dedicado a artículos de sedería, situado entre Galiano y San Rafael. Su propietario era José Solís García, al que se suman Bernardo Solís y Entrialgo Díaz. En 1915 se incorpora José Fernández Rodríguez (Pepín) que apoya iniciativas culturales, es uno de los fundadores de la Institución Hispano-Cubana de Cultura y ayuda a financiar la revista de avance. En 1934 crea el premio de periodismo Justo de Lara, que sobrevive hasta los sesenta."
Si he saqueado las notas de Santos-Domingo, muy detalladas y precisas, es para complementar el documental, realizado por la Asociación de antiguos empleados de la tienda, que se exhibe en en You Tube y que debía ser el comienzo de una investigación más amplia. Aquí hay testimonios de Manet, diseñador de modas y antiguos empleados y empleadas, entre los que se encuentra Rosendo Rosell, el historiador de la farándula.

La historia del glamour y de la sensibilidad de una época terminan con el sabotaje que da fuego al El Encanto, el 13 de abril de 1961. Aquí la primera parte, la segunda, y la tercera.

3 comentarios:

machetico dijo...

El Encanto, su fachada y su encanto, aparecen en piezas de la exposición A Fragmented Landscape from the Past (in Havana), de C. Beltrán, en Galería Contemporánea, Miami FL, mayo de 2008.

ric dijo...

Perdón, pero tú, como siempre, arreglas las cosas para exculpar a tu sistema favorito: el glamour y la sensibilidad de una época terminaron antes--el día que bajo la palabra "intervención" un grupo de bandidos se robó, el 13 de octubre de 1960, una institución que no fundaron, a la que nunca contribuyeron y a cuyos dueños despojaron sin firmes razones legales del producto de su trabajo de toda la vida. Aquí puedes encontrar la Gaceta de Cuba con la justificación de ese asalto a mano armada contra la propiedad privada:
http://www.hermanos.org/docs/gaceta%20oficial%20Cuba%20intervenciones.htm

El atentado a El Encanto fue injustificable, pero pon las cosas en su lugar. El glamour y la sensibilidad acabaron muchos años antes, cuando el Movimiento 26 de julio empezaron a poner bombas en negocios, cines y esquinas de La Habana, matando, lesionando y aterrorizando a la población. Una de esas fue puesta en El Encanto, precisamente, en el 58. Ya llevas varios años viviendo en este país y es hora de que hayas aprendido a respetar un poco más la historia. Por cierto, tu "pobre Bertoldo” que tanto odió a la calle donde vivió en California, fue espía (agente oficial) de los servicios de inteligencia soviéticos/rusos durante la época final de su estancia en EEUU. Eso no se dice en “El círculo de tiza caucasiano”, pero lo puedes buscar en recientes y serias investigaciones. Cuando vio las barbas de otros de sus correligionarios arder, puso las suyas en remojo y, una noche, casi a horas de tener que ir a presentarse ante la Comisión de Actividades Antinorteamericanas, desapareció, partiendo raudo y veloz de USA, y al poco tiempo se apareció en Berlín cantando loas a los rusos. Se salvó por un pelo. Quizás eso explique su odio a vivir en un país de libertades. Espero que tú sepas luchar contra esa tendencia, pero sigues anclada en el pasado que te dio tantas prebendas. Por cierto, la indirecta del otro día con la calificación del grupo de teatro del Escambray como tu “escenario de marfil” sigue siendo válida. Claro que es un escenario de marfil—¿cuántas obras viste sobre los asesinatos de alzados contra el gobierno? ¿en cuál de esas obras se habló de las separaciones forzosas de familias a que las autoridades sometieron a miles de personas durante la llamada por ustedes “lucha contra bandidos”? ¿dónde se dramatizó los abusos que sufrieron familias campesinas enteras que fueron despojadas de sus bienes y enviadas a cárceles o “centro de rehabilitación” en distintas partes de la isla? Por favor, ese teatro fue otro recurso de desvirtuación de la historia y de apoyo a la represión. Ustedes los que lo disfrutaron cerraron los ojos con gusto ante la mentira.

(Con copia a Penúltimos Días)

Rosa dijo...

Me encanta El Encanto, y gracias a este post, que me sirve para ilustrar uno mío, lo conozco un poco mejor. Todos sabemos quien puso fin al "glamour", pero el sabotaje también ocurrió y fue terrible, como toda violencia, venga de donde venga, porque el fin NO justifica los medios. Un saludo,

Ana