martes, junio 17, 2008

Folklore en el Teatro Nacional


El Archivo de Connie exhibe unos bellísimos programas de puestas en escena de espectáculos de folklore en el Teatro Nacional de Cuba, realizadas por Argeliers León y sus colaboradores en el Departamento de Folklore entre los años 1960 y 1961. Sorprende la copiosa información que contienen. Fueron diseñados pienso por Pedro de Oráa, entonces al frente de su Departamento de diseño y relaciones públicas, e impresos en Pociano. Una vez más Connie acierta con sus tesoros, un complemento para la lectura de un texto fundamental sobre ese período. Esa huella olvidada: el teatro Nacional de Cuba (1959-1961), de Miguel Sánchez León, Letras Cubanas, 2001. El libro historia con detalles dos años de vida del teatro mediante entrevistas, documentos y una cronología. La entrevista a María Teresa Linares -- viuda de Argeliers, colaboradora y excelente musicóloga ella misma-- no tiene desperdicio. Narra los comienzos de ambos como investigadores cuando en los cincuenta grabaron tonadas, sones y otras manifestaciones en muchos pueblos de Cuba (algunas que nutren el disco que se imprime después y que también Connie puso en su Archivo).
Según el recuento de Sánchez León, el Departamento no sólo pone obras en escena, sino es un centro de investigación, que se nutre de la relación con informantes como José Trinidad Torregosa, que lo fuera también de Fernando Ortiz. Y desde luego, del trabajo anterior de investigadores como Argeliers, María Teresa y el grupo que asiste a las conferencias y cursos organizados por el Teatro Nacional. Su labor de edición empieza con el libro Olorum, de Teodoro Díaz Fabelo y continúa con las Actas del folklore. Connie -- que fue alumna de Argeliers-- aprovechó muy bien su aprendizaje y, sobre todo, conservó maravillas. No todos hicieron igual y María Teresa narra con dolor en el libro de Sánchez cómo muchas piezas del incipiente museo del teatro pasaron al Instituto de Etnología y Folklore -- y después del recuento de una conspiración contra ellos -- las que se salvaron de lo que llama «delito de lesa humanidad» fueron rescatadas por Eusebio Leal para la Casa de Africa e identificadas como pertenecientes a la Colección Argeliers León.
Las indispensables Actas del folklore están digitalizadas con un prólogo de Isabel Monal, directora del Teatro en esa etapa.

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