viernes, junio 13, 2008

Havana deco


Cada vez que puedo pido prestado de la biblioteca libros como Havana deco para disfrutarlos como la arquitecta que seré en otra vida. Alejandro G. Alonso y Pedro Contreras junto al fotógrafo italiano Martino Fagiuoli recorren no sólo las emblemáticas edificaciones decó -- los edificios Bacardí, López Serrano y el Hotel Nacional -- sino que viajan a los suburbios. Por desgracia no se detienen demasiado. En Centro Habana hay fachadas de edificios tan interesantes como el Colonial de la calle Reina entre Campanario y Lealtad. Hay fotografías de los paneles decorativos, los portales, jardines y la herrería. Luego se adentra en lo que se titula "atmósfera urbana" para llegar a nuestros "rascacielos". Del edificio de G y I hay una escueta referencia: resulta de la adición de tres pisos y una torre a un edificio anterior después de varias renovaciones que se realizaron entre 1947 y 1953 por Ramón Bustos. ¿Tiene sentido que el edificio que ocupa la portada de un libro dedicado al deco en la ciudad no tenga más ninguna referencia? Por otra parte, ¿no está en las calles G y Tercera?. Entiendo que un libro de esta naturaleza no puede dedicarse en profundidad a cada uno de los edificios, pero mientras el espacio dedicado a los emblemáticos cuenta la historia de "Pote", el dueño del López Serrano que se suicida creyéndose arruinado o la familia Bacardí, otras edificaciones o viviendas se pasan por alto o lo que es peor, muchas se mencionan pero sin imágenes.
En otras cuesta trabajo pensar que se trata de imágenes recientes. Me quito el sombrero si se conserva así el Teatro Lutgardita, de la Calzada de Bejucal y me pregunto si el imponente Teatro Fausto no merecía un tratamiento mejor, o al menos equivalente al panel decorativo del cine City Hall en la página contigua. Luego se pasa a El Vedado, después a a los hospitales y las iglesias. Después al Streamline, con imágenes del "Edificio solimar". No tiene sentido que siga describiendo. No me convence la estructura. Es muy interesante sí su enjundioso despliegue de fotografías de interiores y mobiliario así como el espacio dedicado, en las artes visuales, a artistas gráficos menos conocidos como Rogelio Dalmau, Andrés o Enrique García Cabrera. Imponente la fotografía de Kid Chocolate para el estudio Rembrandt como parte de una campaña a favor del nudismo.
En libros así sólo hay dos caminos: o un texto literario con una narrativa autónoma que dialogue con las imágenes o la información detallada y precisa. Sin embargo, tengo que decir que una razón sentimental me hizo devorarlo hasta el final (la obra de Rita Longa y su retrato pintado por Arche) y es el espacio que dedica a Catalina Lasa, que debe estar revolviéndose en su tumba de lo mucho que La flecha la menciona.
Como la editora que he sido en esta vida, veo con inquietud cómo no hay un criterio uniforme en la edición. El crédito de la foto de Kid no está en el pie de foto sino en el interior del texto. Algunos textos citados no están en la bibliografía como el de Social ni el de María Luisa Lobo y Zoila Lapique, de la bellísima Journal of Decorative and Propaganda Arts 22 (1996) y sin embargo, se ofrece el asiento bibliográfico completo de un artículo de Segre, Fernández y Merino en la revista Temas.
De todas maneras, es un libro esencial a pesar de los descuidos y aquí pueden comprobarlo aunque pienso que este post se le hace más justicia a la calidad de la fotografías. Y como saben que me gusta Catalina, he tomado en préstamo su fotografía -- aparece en el libro-- pródigo en comentar los detalles de los interiores de su mansión del Vedado.

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