viernes, agosto 01, 2008

Guía de turismo (I) con cariño para Wendy


Desde que dejé La Habana o La Habana me dejó a mí parece que ha cambiado bastante la percepción de lo alternativo, como si los escritores – igual que ciertos babalaos de shopping– quisieran regalar el manjar a los turistas, convirtiendo esa apelación, tan seductora, en el centro de una exhibición, tan surrealista como la ciudad que describe. Con lo mucho que me gustó la novela de Wendy Guerra, y ella misma – con su pícara belleza– (después de todo todas las escritoras no tenemos que usar espejuelos y guarachos) me decepciona que viviendo dentro y pudiendo contar lo que realmente pasa y lo que la gente sin necesidad de ninguna guía descubre (siempre me acuerdo de cómo traté de explicarle lo inexplicable a un gran hombre de teatro, que me miró a los ojos y me dijo: rosaileana, yo sé que no tienes FE. Familiares en el extranjero). En cuatro días habaneros, entonces, mi invitado sabía más argot y tenía más calle que yo. No hace falta preámbulo ni guía, sólo caminar y andar La Habana, pero no en el Mercurio, donde un café vale 2 cuc, sino en todo caso, un poco más allá, en el sitio donde en pesos cubanos te sirven huevos al plato. Y no hay que ir al Callejón de Hammel para tener un sábado de la rumba particular caminando por las calles del Cerro. O desembarcando en la lanchita de Regla, que está en su lugar. Al parecer, es nuevo lo de los Jardines de la Tropical para los jóvenes- hijitos de papá.
Envejecí con mi concepción de lo alternativo, que se llamó Víctor Varela cuando se apostó en la Logia de la Plaza de la Revolución como en los cuarteles de invierno, el carnaval del 70 con su callejón de Huaylas y sus cervezas a granel, y el Gato Tuerto, que ahora le dicen el gato minusválido. Cuando Carlos Díaz hizo La niñita querida con banderitas de acto político. Por suerte La Habana es una ciudad inabarcable y cada quien puede hacer su guía. La flecha no recomienda los «paladares», aunque por excepción les regala éste de su colección, genuina hibridación brasileña-cubana, o no se acuerdan de Raquel, así que les presento el Decamerón, para amantes del insigne autor, desconocido, reservado y barroquísimo, especial si tienen de visita algún familiar en el extranjero.

1 comentario:

http://www.estancialascanitas.com dijo...

Rosa: increible lo que cuentas!!! muy buen blog... te felicito y te envio saludos desde la argentina!