jueves, septiembre 11, 2008

Imágenes de la ciudad



Las empresas comerciales de envíos de productos a Cuba que radican en España o Canadá podrían –al menos– ofrecer rebajas o incentivos para hacer llegar ayuda a los cubanos. La aduana de la República podría librar del pago de impuestos a los viajeros con carga humanitaria, alimentos y medicinas. Estados Unidos podría habilitar un acápite especial en Western Union o cualquier otra entidad para que los cubanos envíen a sus familias remesas especiales en momentos de suma necesidad sin pagar la excesiva comisión. Si por ejemplo la bien intencionada medida de la Fundación Cubano Americana se aplica y las comisiones actuales siguen vigentes, por cada 100 dólares a las familias necesitadas, W.U. ganaría 27. El correo norteamericano podría levantar sus restricciones para el envío de paquetes con artículos y alimentos enlatados. Hay muchas cosas que se le ocurren a cualquier hijo de vecino, a cualquier ama de casa, a cualquier madre, aunque algunas como yo, todavía no sepamos contar sino con un ábaco. Ninguna de estas ideas compromete la ideología de ningún gobierno y sí facilitan que seámos los propios cubanos los que ayudemos a nuestras familias. Fin a la politización de ambas orillas de una tragedia y un desastre natural.

No me refiero a los «combos para huracanes». Me parece del peor gusto. Caribbean Transfers ofrece un 30 por ciento de descuento en sus envíos de remesas, con lo cual por 111.oo dólares los familiares reciben 89 cuc o algo así. Insuficiente porque el momento no es para ganar dinero con las transacciones sino estimular que se puedan enviar más, sin contar que con las medidas vigentes en Estados Unidos nadie puede enviar más de 300 dólares cada tres meses y sólo a los familiares allegados. Y lo primero que habría que hacer es levantar esas restricciones.

Gracias a los amigos que dejan sus comentarios y a los que me han eviado estas fotos del agro-mercado de la calle de G y 17, que también es mi barrio.