miércoles, diciembre 17, 2008

A tiempo de Frank Emilio Flynn


El músico con su Fedora y sus espejuelos oscuros no interviene en ninguna escena de cine noir sino interpreta una colección de danzones clásicos, a su manera, en su tiempo, un casi no-tiempo, en el que cabe el feeling y el jazz que en los cincuenta transformaron el mundo sonoro de la isla. Frank Emilio se nutrió de todos ellos. Pero lo primero que hizo niño fue tocar en una orquesta de danzones. Y aunque la elegancia de su teclado es lo único que puedo repetir al escuchar y escuchar A tiempo de danzón, inolvidable fue su visita a Los Angeles en el 2001 --todavía vigente la política de Clinton- y la reunión espontánea de sus admiradores en un restaurante de Melrose, gracias a la insistencia de su prima Katty en reunificar a los Flynn. No fue hasta los noventa que Frank Emilio conoce la rama irlandesa-norteamericana de su familia paterna.
Las fotografías fueron tomadas en el 2001 por Felipe que entonces y ahora sabía más que yo de los jazzistas. Los que nos reunimos conocíamos que se festejaba el cumpleaños ochenta del gran Frank Emilio Flynn. Nada más. Y la visita trajo conciertos en el Jazz Bakery, clases magistrales, conferencias y entrevistas que FrankEmilio cumplió sin asomo de cansancio, con la misma humildad y ternura que hay en su danzón "Luyanó". Su esposa Marta estaba a su lado, contenta, lamentándose de que mientras en El Vedado a sus vecinos les encantaba oírlo ensayar, en Los Angeles había que tener mucho cuidado de no molestar a los vecinos. Extrañaba. Extrañaban su casa, su pedazo, su rutina. Siete semanas después de regresar a Cuba, fallecía Frank Emilio.
Pero si algo espero de los Estados Unidos es que puedan venir otra vez de visita los Flynn, los Guerra, los Acosta, los González y los Abreu y todos los cubanos como en el 2001, el querido Frank Emilio Flynn. Gracias, Alfredo Triff.

1 comentario:

A.T. dijo...

Gracias a ti, Rosa.