jueves, enero 01, 2009

1959: 50 años en cincuenta entradas


Cuando triunfó la Revolución yo tenía doce años, así que no viví las escenas de violencia contra los parquímetros, las casas de apuntaciones y de juego que Piñera describe en "La inundación". Pero cuando empecé a leer, la Revolución se parecía a los textos de Así en la paz como en la guerra, de Guillermo Cabrera Infante. Como los personajes de "Resaca" – entonces el orgullo del autor– sin saber mucho de nada, leía que....
"todos los obreros del central, los de Sao, los de toda Cuba: todos los obreros del mundo cogeremos el poder y gobernaremos y haremos leyes justas y habrá trabajo para todos y dinero. Iremos a los mejores hospitales... Allí te arreglarán bien la pierna y ni se te notará. Viviremos en casas buenas, limpias, lindas casitas con luz y radio y todo.
–Hasta refrigerador.
–Hasta refrigerador. Y telivisión también. Los niños irán al colegio y ninguno los mirará por arriba del hombro. Ni a nosotros nadie nos mirará por arriba del hombro. Todos seremos iguales. Los haitianos serán igual que los dueños. Y nosotros igual que los chinos. No habrá falta de trabajo, ni tiempo muerto.
–Ni desalojos. Recuerda que al viejo....
–... no, ni desalojos tampoco. Ni injusticias. Habrá justicia para todos. Justicia social. Sí, será un Paraíso, un verdadero paraíso -- y el hombrecito suspiró, recogió las rodillas arriba, enlazó sus manos alrededor de ellas y se quedó mirando al cielo y a las nubes que habían aparecido, con ojos afiebrados, iluminados.

La revolución sería el paraíso.

En mi casa había televisión y a su pantalla llegaron los barbudos encima de los tanques y los locutores se vistieron de uniforme verde olivo y usaron el brazalete rojo y negro del 26 de Julio. En las casas se colocaron placas: "Esta es tu casa Fidel". Primero de enero, luminosamente surge la mañana.... escribió el Indio Naborí. Y los niños coleccionaron postalitas de los héroes, el bestseller de 1959. Album de la Revolución cubana. Impreso por la revista Cinegráfico dirigida por René Jiménez. Dibujos de Capdevila.

Los niños no olvidan sus postalitas, el primer libro de historia-propaganda, aunque como el de Cabrera Infante, no haya sido reeditado en la isla. Nunca más. Gracias al poseedor de esta colección.

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